El empresario regiomontano Raúl Rocha Cantú, dueño del 50% de Miss Universo, enfrenta una orden de aprehensión de la Fiscalía General de la República por presuntos vínculos con redes de tráfico de drogas, armas y combustible robado, mientras colabora como testigo protegido en la pesquisa.
En el corazón de Monterrey, donde Rocha Cantú forjó su imperio, la noticia cayó como balde de agua fría para el mundo del entretenimiento. La FGR confirmó este 26 de noviembre de 2025 que el empresario, de 58 años, forma parte de una investigación contra 13 personas por delincuencia organizada, iniciada a partir de una denuncia anónima en 2024. Las autoridades detallan operaciones transfronterizas entre Guatemala y México, utilizando su rol como cónsul honorario guatemalteco para facilitar el contrabando.
La orden de aprehensión contra Rocha se libró en noviembre, pero su estatus como testigo colaborador le permite movilidad temporal, incluyendo su viaje a Tailandia para la edición 2025 del certamen. La presidenta Claudia Sheinbaum solicitó a la FGR aclaraciones sobre este punto, destacando la necesidad de transparencia en un caso que involucra figuras públicas. «Hay que ver por qué se le permitió salir del país», expresó Sheinbaum en conferencia matutina.
Rocha adquirió el 50% de la Organización Miss Universo en octubre de 2023, por una cifra estimada en decenas de millones de dólares, a través de su firma Legacy Holding Group USA. El acuerdo con la copropietaria tailandesa Anne Jakkaphong Jakrajutiprich buscaba revitalizar el evento, que enfrentaba deudas y demandas por discriminación. Como presidente desde 2024, Rocha impulsó reformas, como limitar el rol del exdirector Nawat Itsaragrisil tras polémicas en redes.
Las acusaciones detallan un modus operandi que involucra pipas de su flota para transportar huachicol disfrazado de agua, y contenedores marítimos para armas destinadas a cárteles. El periodista Carlos Loret de Mola reveló en su programa LatinUS que estas operaciones se vinculan con contratos de Rocha por 700 millones de pesos con Pemex en Tabasco y Nuevo León. La FGR recaba más pruebas para determinar su grado de responsabilidad.
En paralelo, surge la sombra de fraude en el triunfo de Fátima Bosch, Miss México coronada el 15 de noviembre en Tailandia. El exjuez Omar Harfouch alega que Rocha manipuló el resultado a cambio de pagos millonarios, aunque el empresario lo desmiente y amenaza con demandas. Familiares de Bosch tienen contratos con Pemex, lo que alimenta especulaciones sobre nexos indirectos.
Rocha, en entrevista con Adela Micha, negó rotundamente las imputaciones: «No existe orden en mi contra, y esto es una cacería de brujas mediática». Expresó su intención de vender su participación en Miss Universo, describiéndola como «una carrera de relevos que ya no quiero correr». La organización guarda silencio oficial, pero fuentes internas indican revisiones a su estructura de propiedad.
El impacto en el certamen se nota en las búsquedas: Rocha superó a Bosch en Google Trends México durante noviembre, con hashtags como #MissUniverso y #RaúlRocha dominando X. Usuarios debaten el rol del gobierno en permitir su asistencia al evento, mientras analistas cuestionan la credibilidad de un concurso ligado a figuras controvertidas.
Antes de Miss Universo, Rocha operaba casinos como el Royale en Monterrey, escenario de un incendio en 2011 que dejó 42 muertos. Su empresa CYMSA enfrentó demandas por discriminación, pero él diversificó hacia hotelería y consultoría. Hoy, con una fortuna en cientos de millones de dólares, este caso podría redefinir su legado en la Sultana del Norte.
