Mil 437 mujeres reciben certificación tras capacitación para fortalecer su autonomía económica

Ciudad de México.— Mil 437 mujeres concluyeron la primera generación del Programa de Autonomía Económica de las Mujeres de la Ciudad de México, una estrategia impulsada por la Secretaría de las Mujeres (SeMujeres) que busca fortalecer las capacidades financieras, laborales y empresariales de sus beneficiarias, aunque su consolidación dependerá de que la capacitación se traduzca en ingresos sostenibles y oportunidades económicas reales.

El programa fue diseñado para proporcionar herramientas técnicas, financieras y de desarrollo personal mediante un proceso formativo de más de dos meses. De acuerdo con información de SeMujeres, la primera generación originalmente contempló a mil 500 participantes, quienes recibieron capacitación y acompañamiento para fortalecer sus proyectos productivos o mejorar sus posibilidades de incorporación al mercado laboral.

Durante la formación, las participantes abordaron materias como administración de negocios, finanzas personales, marketing digital y liderazgo, además de contenidos relacionados con derechos de las mujeres, oportunidades de inversión, mercados y empoderamiento. El objetivo es que estos conocimientos puedan convertirse en herramientas concretas para generar ingresos y avanzar hacia una mayor independencia financiera.

Uno de los componentes centrales del programa es la certificación. Las mujeres que concluyeron el proceso recibieron un diploma oficial respaldado por el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval), además de la posibilidad de obtener una insignia digital que reconozca las capacidades adquiridas durante la capacitación. El convenio entre SeMujeres y Ceneval fue planteado precisamente para dar reconocimiento formal a los aprendizajes y favorecer su incorporación a perfiles laborales y académicos.

La secretaria de las Mujeres, Daptnhe Cuevas Ortiz, sostuvo que la primera generación representa el punto de partida para convertir el programa en una política permanente, con mayor presupuesto y presencia territorial. La funcionaria reconoció el compromiso de las participantes y planteó que la continuidad de la estrategia permitiría ampliar sus beneficios a más mujeres de la capital.

El programa, sin embargo, no se limita a la capacitación. Durante su implementación también se han incorporado mecanismos de apoyo económico. En junio, SeMujeres informó sobre la entrega de microcréditos de entre 10 mil y 100 mil pesos, en coordinación con el Fondo para el Desarrollo Social (FONDESO), mientras que posteriormente se reportó la entrega de Capital Semilla por 25 mil pesos a mil 463 emprendedoras de las 16 alcaldías.

Estos componentes muestran que la estrategia pretende combinar formación, financiamiento y acompañamiento, una fórmula que puede resultar más efectiva que una capacitación aislada. No obstante, el principal desafío será medir cuántas de las beneficiarias logran incrementar de manera sostenida sus ingresos, consolidar negocios, acceder a empleos formales o mejorar sus condiciones laborales una vez concluido el programa.

María Elena Esparza Guevara, coordinadora general del Programa de Autonomía Económica de las Mujeres, destacó que la capacitación permitió a la mayoría de las participantes adquirir un mayor control sobre sus ingresos y vinculó este avance con el objetivo de ampliar la libertad de las mujeres para tomar decisiones sobre su vida económica.

La graduación de esta primera generación también coloca a la administración capitalina ante el reto de evaluar resultados más allá del número de diplomas entregados. Para que la autonomía económica se convierta en una política pública sostenible, será necesario conocer indicadores sobre ingresos, permanencia de los negocios, acceso al empleo formal, uso de financiamientos y continuidad de los proyectos emprendidos por las beneficiarias.

Con esta primera generación, SeMujeres busca establecer un modelo que combine capacitación, certificación, financiamiento y acompañamiento. La apuesta institucional es que estas herramientas permitan reducir barreras económicas que históricamente han limitado la independencia de las mujeres; su impacto definitivo, sin embargo, tendrá que valorarse a partir de resultados verificables y de largo plazo.

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