PAN toma la Mesa Directiva del Congreso CDMX; Olivia Garza promete reglas parejas

CIUDAD DE MÉXICO.— Con 56 votos a favor, la diputada del Partido Acción Nacional (PAN), Olivia Garza, asumió este martes la presidencia de la Mesa Directiva del Congreso de la Ciudad de México para el último año de la III Legislatura, en una elección que coloca al frente del órgano legislativo a una representante de la oposición en un periodo marcado por la disputa entre mayorías y minorías parlamentarias.

La elección se realizó mediante votación por cédula al comienzo del último año de la actual Legislatura, cuyo periodo concluirá en agosto de 2027. Garza fue propuesta por la bancada panista, luego de que su coordinador, Andrés Atayde, destacara su experiencia como vicepresidenta de la Mesa Directiva durante el año legislativo anterior.

La legisladora recibió además el respaldo del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) para encabezar el órgano parlamentario hasta el 31 de agosto de 2027. El resultado supone que la conducción formal de los trabajos del Congreso estará en manos de una diputada de oposición, aunque las decisiones legislativas continuarán dependiendo de la integración y correlación de fuerzas existente en el Pleno.

Al asumir el cargo, Garza sostuvo que la presidencia de la Mesa Directiva no debe responder a los intereses de quien la ocupa ni de un partido, mayoría o coalición, sino representar al conjunto de los 66 integrantes del Congreso capitalino. En ese sentido, resumió su postura con la frase: “Escucharé a todos, pero no beneficiaré a nadie”.

La nueva presidenta afirmó que la imparcialidad deberá demostrarse mediante la aplicación de las mismas reglas a todas las fuerzas políticas, incluso cuando esa decisión resulte políticamente incómoda. También señaló que no pretende ejercer una conducción autoritaria ni utilizar el Reglamento del Congreso para limitar el debate, silenciar posiciones o anticipar decisiones que corresponden al Pleno.

Sin embargo, Garza también marcó distancia de una presidencia considerada permisiva. Planteó que el diálogo parlamentario debe coexistir con el cumplimiento de las normas y advirtió que ni la mayoría legislativa, ni las presiones de las minorías, ni los intereses individuales deben colocarse por encima de los procedimientos establecidos.

El reto para la Mesa Directiva será, por tanto, convertir esos compromisos políticos en una conducción efectiva de las sesiones, particularmente en un Congreso donde los debates sobre seguridad, vivienda, movilidad, presupuesto, servicios públicos y combate a la corrupción pueden generar posiciones encontradas entre las distintas bancadas.

Horas después de asumir la presidencia, Garza recibió formalmente el Segundo Informe de Gobierno de la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, entregado por el secretario de Gobierno, César Cravioto. La presidenta de la Mesa Directiva evitó adelantar una valoración del documento y señaló que corresponde ahora desarrollar el proceso institucional de análisis.

De acuerdo con el procedimiento anunciado, Brugada comparecerá ante el Congreso de la Ciudad de México el próximo 14 de octubre como parte del ejercicio de rendición de cuentas. La revisión del informe colocará a la nueva Mesa Directiva ante uno de sus primeros desafíos para garantizar un debate ordenado y con participación de las diferentes fuerzas políticas.

La gestión de Olivia Garza estará marcada así por la necesidad de equilibrar tres responsabilidades: preservar el orden parlamentario, garantizar la participación de las minorías y respetar las decisiones de la mayoría. El desempeño de la Mesa Directiva permitirá medir si el compromiso de imparcialidad expresado durante su toma de protesta se traduce en criterios consistentes durante las sesiones y en los asuntos de mayor relevancia para la capital.

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