Las ferias populares de la Ciudad de México podrían avanzar hacia un reconocimiento institucional como patrimonio cultural inmaterial, luego de que la diputada Leonor Gómez Otegui presentó ante el Congreso capitalino un punto de acuerdo para solicitar a la Secretaría de Cultura local y a las 16 alcaldías iniciar el procedimiento correspondiente.
La propuesta fue expuesta durante la sesión ordinaria del 24 de septiembre y busca reconocer el papel que las ferias desempeñan en la vida comunitaria de pueblos y barrios de la capital. De acuerdo con la legisladora, estas celebraciones integran gastronomía, música, juegos, actividades artísticas y festividades patronales que se mantienen mediante la participación de distintas generaciones.
Gómez Otegui sostuvo que las ferias no deben ser consideradas únicamente espacios de entretenimiento, sino expresiones vinculadas con la identidad y las tradiciones de las comunidades. También señaló que su realización genera espacios de convivencia y puede contribuir a actividades turísticas y económicas en distintos puntos de la ciudad.
El planteamiento adquiere relevancia en una capital caracterizada por la diversidad de sus pueblos y barrios originarios y tradicionales. Sin embargo, el eventual reconocimiento implicaría definir con precisión qué manifestaciones serían incorporadas, cuáles serían los mecanismos de salvaguarda y qué responsabilidades corresponderían a las autoridades locales, aspectos que deberán ser determinados durante el análisis legislativo.
La diputada argumentó que la propuesta se encuentra vinculada con la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, instrumento que contempla prácticas, representaciones, expresiones, conocimientos y espacios culturales que las comunidades reconocen como parte de su patrimonio.
Desde esa perspectiva, la legisladora consideró que las ferias populares reúnen características que justificarían avanzar hacia una declaratoria. A su juicio, el reconocimiento podría contribuir a preservar estas actividades frente a las transformaciones urbanas y, al mismo tiempo, respaldar a las personas y familias que participan en su organización y continuidad.
No obstante, una declaratoria patrimonial por sí misma no resolvería los desafíos que enfrentan estas celebraciones. La preservación de las ferias también requiere considerar aspectos como uso del espacio público, seguridad, movilidad, regulación comercial, manejo de residuos, impacto vecinal y protección de las propias tradiciones comunitarias. Estos elementos podrían resultar determinantes para que una eventual política de salvaguarda sea efectiva y no se limite a un reconocimiento simbólico.
Como parte de la iniciativa, en el Congreso de la Ciudad de México se instaló la exposición fotográfica “Ferias, un Legado Vivo”, con imágenes relacionadas con la historia y evolución de estas celebraciones. La muestra también busca visibilizar el trabajo de las familias dedicadas durante generaciones a las actividades vinculadas con las ferias.
El punto de acuerdo fue turnado por la Mesa Directiva del Congreso capitalino a las Comisiones Unidas de Derechos Culturales y de Alcaldías y Límites Territoriales, donde será analizado y, en su caso, dictaminado. Por ahora, la propuesta representa una solicitud para iniciar el procedimiento, por lo que el reconocimiento patrimonial todavía no constituye una declaratoria vigente.
El debate abre, además, una discusión sobre la manera en que la Ciudad de México protege sus expresiones culturales populares en un contexto de transformación urbana. El reto institucional será equilibrar la conservación de las tradiciones con las condiciones actuales de los espacios públicos y los derechos de quienes habitan las zonas donde se realizan estas actividades.
Fuente: Congreso de la Ciudad de México.
