Tres puertas del poder: comandos, gasolineras… y la bala en Sinaloa

La Jabalinada / Bruno Cortés

El poder en México tiene una puerta para cada visitante: la grande, con alfombra y discurso de soberanía; la lateral, para los amigos con buenas razones fiscales; y la trasera, por donde se mete la violencia sin pedir permiso a nadie. Este miércoles se abrieron las tres, y casi a la misma hora.

Empecemos por la grande. El Senado autorizó, por 83 votos a favor y 5 en contra, la entrada al país de 28 elementos del Equipo 4 de los Navy SEALs de Estados Unidos. Vienen a entrenar a 87 marinos mexicanos de fuerzas especiales, del Batallón de Comandos Anfibios, de fusileros paracaidistas y de la Unidad de Inteligencia Naval. El adiestramiento correrá del 29 de octubre al 15 de abril, en Donato Guerra, Estado de México, y en Isla Margarita, Baja California Sur.

El paquete incluye medicina táctica, atención de heridos bajo fuego, combate cercano en interiores y abordaje de embarcaciones. Llegan con equipo táctico, municiones y armamento orgánico, a bordo de un Hércules de la Fuerza Aérea estadounidense. Y hacen pausa navideña: del 16 de diciembre al 17 de enero solo se quedan cuatro, cuidando el equipo. Hasta los comandos tienen vacaciones decembrinas.

Conviene la concesión honesta: estos entrenamientos no son nuevos, el Senado los autoriza con regularidad y la Constitución le da justo esa facultad. Capacitar a la Marina que todos los días se juega la vida no es entregar la patria. Lo que no cuadra es el libreto. El mismo oficialismo que grita «soberanía» cada vez que Washington estornuda, vota sin una sola reserva, y dispensando hasta el plazo de publicación, la llegada de tropas de élite del vecino incómodo.

No es traición: es pragmatismo. Pero que lo digan así, sin disfraz.

Ahora la puerta lateral. La Cámara de Diputados recibió de regreso la Ley del ISR, porque el Senado le metió una reserva: dejar fuera a la industria automotriz terminal y a las gasolineras del nuevo candado a deducciones y pérdidas fiscales para contribuyentes con ingresos de más de 50 millones de pesos. El candado se diseñó, según sus propios promotores, para que los grandes no adelgacen artificialmente la base sobre la que pagan impuestos.

El senador morenista Emmanuel Reyes Carmona, que presentó la reserva, juró que «no elimina obligaciones fiscales, no reduce la fiscalización ni crea una exención del ISR». Puede ser. Argumentó que se trata de sectores muy regulados y con costos altísimos, y que la excepción alcanzaría a más de 3 mil estaciones de servicio, muchas familiares. Traducción jabalí: la regla es pareja para todos, salvo para quien consiguió que la parejura tuviera excepciones.

Hay que reconocerle algo a San Lázaro. El presidente de la Comisión de Hacienda, Carol Antonio Altamirano, anunció que la minuta se dictaminará hasta el miércoles 4 de noviembre, respetando los cinco días del reglamento: «no hay fast track», dijo. En un Congreso acostumbrado a votar de madrugada lo que llegó al mediodía, leer antes de aprobar ya es noticia. Ojalá la lectura sirva para preguntar por qué esos dos sectores sí y los demás no.

Y la puerta trasera, la que nadie quiere abrir y siempre está abierta. En la mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que en Sinaloa «ha habido un incremento en homicidios» en los últimos dos meses, sobre todo en las últimas semanas. El secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla, estuvo el martes con mandos militares y de la Guardia Nacional; este miércoles llegó Omar García Harfuch para reunirse con la gobernadora, y el almirante secretario de Marina irá otro día de la semana.

Se agradece que no se haya dicho «percepción». Reconocer el repunte es mejor que maquillarlo con gráficas a la baja. Pero el Gabinete de Seguridad de visita no es estrategia: es supervisión. Revisar despliegues, conocer el C4, ver el terreno de un penal que todavía no existe. Mientras tanto, el lunes la Marina abatió en un enfrentamiento a Jesús González Peñuelas, el «Chuy Peñuelas», señalado como operador del Cártel de Guasave y por quien Estados Unidos ofrecía cinco millones de dólares.

Ahí está el nudo. Cada capo caído promete paz y cada hueco en el organigrama criminal se llena a balazos. No es fracaso: es inercia. Y la inercia, en Sinaloa, se mide en funerales. Los sinaloenses no necesitan visitas de secretarios ni frases como «estamos ahí para protegerlos»; necesitan poder salir de noche a la tienda.

EL DATO: La facultad del Senado para permitir la entrada de tropas extranjeras al territorio nacional está en el artículo 76 de la Constitución. La escribieron legisladores que todavía tenían fresca la memoria de las intervenciones. Hoy se usa para recibir instructores; la vigilancia, sin embargo, debería seguir igual de despierta.

P.D. 1. — Agua sin intermediarios. Sheinbaum y el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, anunciaron una inversión conjunta de unos 25 mil millones de pesos, 14 mil 500 millones de ellos federales, para el agua de la zona metropolitana de Guadalajara, con la promesa de no endeudar al estado, no privatizar y no subir tarifas. Si se cumple, aplauso. Si no, ya sabemos quién paga la cuenta: el que abre la llave y no sale nada.

La soberanía entra por la puerta grande, la excepción por la lateral y la bala por la trasera.

Y de las tres, la única sin cerradura es la que más duele.

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