4 de abril de 2026.- A inicios de abril de 2026 se registraron diversos fenómenos astronómicos visibles desde México, entre los que destacó la máxima elongación occidental del planeta Mercurio, considerada una de las mejores oportunidades del año para observarlo a simple vista.
Este evento ocurrió el 3 de abril, cuando Mercurio alcanzó una separación angular aproximada de 27.8 grados respecto al Sol, lo que facilitó su visibilidad durante la madrugada del 4 de abril, justo antes del amanecer. En ese momento, el planeta pudo observarse en la constelación de Acuario con una magnitud cercana a 0.3, lo que lo hizo relativamente brillante en el horizonte oriental.
Especialistas recomendaron ubicar un punto con cielo despejado y baja contaminación lumínica, así como realizar la observación entre 30 y 45 minutos antes de la salida del Sol. Aunque no fue necesario el uso de telescopio, el apoyo de binoculares permitió una mejor apreciación del fenómeno.
Otro evento relevante fue la llamada Luna Rosa, correspondiente al plenilunio de abril, que alcanzó su punto máximo entre el 1 y 2 de ese mes. A pesar de su nombre, este fenómeno no implica un cambio real de color en la Luna, sino que hace referencia a tradiciones de pueblos originarios de Norteamérica relacionadas con la floración primaveral.
Durante varias noches —del 31 de marzo al 3 de abril— la Luna se mantuvo prácticamente llena, ofreciendo condiciones óptimas para su observación sin necesidad de equipo especializado.
Además, calendarios astronómicos señalaron otros eventos próximos, como la posible observación del cometa C/2026 A1 durante los primeros días del mes, así como la lluvia de meteoros Líridas, cuyo pico se espera alrededor del 21 y 22 de abril.
Expertos destacaron que la visibilidad de Mercurio es particularmente relevante, ya que se trata de uno de los planetas más difíciles de observar a simple vista debido a su cercanía con el Sol.






