Por Juan Pablo Ojeda
El cine mexicano despide a una de sus figuras más emblemáticas. La actriz Ana Luisa Peluffo falleció este miércoles 4 de marzo de 2026 a los 96 años, según confirmaron sus familiares a través de un comunicado. La intérprete murió en paz, en su rancho en Jalisco, acompañada por sus seres queridos.
La familia informó que los servicios funerarios se realizarán de manera íntima y privada, en apego a la voluntad de la actriz. También agradecieron el cariño del público que durante décadas siguió su carrera y pidieron respeto en este momento.
Hablar de Peluffo es hablar de una mujer que marcó época. Nacida el 9 de octubre de 1929 en Querétaro, construyó una trayectoria que atravesó la Época de Oro del cine mexicano y se extendió durante más de medio siglo. Participó en más de 200 películas y producciones televisivas desde finales de los años cuarenta, consolidándose como una de las actrices más prolíficas de su generación.
Su primera aparición en pantalla fue en la cinta estadounidense Tarzan and the Mermaids (1948), filmada en Acapulco. En México arrancó formalmente con La venenosa, y años después protagonizó La fuerza del deseo, película por la que se le atribuye el primer desnudo en el cine nacional, un hecho que sacudió a la industria en una época profundamente conservadora.
En 1977 encabezó Flores de papel, cinta que llegó al Festival Internacional de Cine de Berlín en su edición número 28, confirmando que su presencia trascendía fronteras.
A lo largo de su carrera compartió créditos con leyendas como Germán Valdés “Tin Tan”, Manuel Valdés, Pedro Infante y María Félix, nombres que definieron una era del espectáculo en México. En televisión también dejó huella con telenovelas como Lazos de amor (1995), El privilegio de amar (1998) y Contra viento y marea (2005).
Más allá de la polémica que en su momento rodeó algunos de sus papeles, Ana Luisa Peluffo representó una etapa de transformación cultural en el país. Fue actriz, figura mediática y símbolo de una industria que aprendía a romper límites.
Hoy, su legado queda en la pantalla grande y chica, y en la memoria de generaciones que crecieron viéndola. El telón baja para una leyenda, pero su historia seguirá proyectándose.





