Al inicio del segundo año completo de la actual administración en la Ciudad de México, el Metrobús enfrenta un escenario distinto al del sexenio anterior: no hay ampliaciones previstas, no existen inversiones registradas para nuevas rutas y tampoco se contemplan expansiones de estaciones para 2026. La situación ha encendido alertas entre especialistas en movilidad, quienes consideran que el sistema ha sido desplazado de la agenda prioritaria de infraestructura.
Víctor Alvarado, especialista en movilidad y políticas públicas, sostiene que proyectos estratégicos como la Línea 0 sobre Circuito Interior y la ruta que recorrería la calzada Ignacio Zaragoza han quedado en pausa. En su opinión, el gobierno capitalino debe dejar de privilegiar sistemas como el Cablebús, cuya implementación —afirma— no muestra avances claros, y retomar la expansión del Metrobús, que ha demostrado ser eficiente para atender la movilidad cotidiana de millones de personas.
Durante la administración 2018-2024, encabezada por Claudia Sheinbaum y con Martí Batres en la jefatura de Gobierno en el último tramo, el sistema registró avances significativos. Se amplió la Línea 5 de San Lázaro a Preparatoria 1, beneficiando a habitantes de Gustavo A. Madero, Iztapalapa, Iztacalco, Coyoacán y Xochimilco. También se concretó la extensión de la Línea 3, de Etiopía al Pueblo de Santa Cruz Atoyac, y la Línea 4 se prolongó de la Terminal 2 del Aeropuerto hacia la Alameda Oriente.
A estas obras se sumaron la electrificación de unidades en las Líneas 3 y 4, la renovación de estaciones clave como Indios Verdes y Etiopía, y la implementación de una ruta exprés en la Línea 4 —de Pantitlán a Hidalgo— derivada de la rehabilitación integral de la Línea 1 del Metro. Estas intervenciones consolidaron al Metrobús como uno de los pilares del transporte capitalino.
La magnitud de su operación lo confirma: en 2025 transportó a 529 millones 699 mil 509 usuarios. Esta cifra evidencia que, pese al crecimiento de otros sistemas, el Metrobús continúa siendo fundamental para la conectividad urbana, especialmente en corredores donde el Metro enfrenta saturación o procesos de mantenimiento.
Sin embargo, una solicitud de información tramitada ante la Plataforma Nacional de Transparencia revela que no hay registro de inversión para nuevos proyectos en 2026. El propio sistema informó que no existen planes para ampliar rutas, renovar flota ni expandir estaciones. Los trayectos implementados en lo que va del año —Alameda Tacubaya–París y Amajac–AICM de la ruta Quetzalcóatl— operan sobre infraestructura ya existente, sin representar crecimiento real de la red.
Para Alvarado, el contexto actual del Metro obliga a repensar prioridades. Aunque reconoce que el sistema subterráneo seguirá siendo eje de la movilidad, advierte que su condición es vulnerable y que antes de expandirlo se debe garantizar su mantenimiento y seguridad. En ese escenario, considera urgente ampliar el Metrobús, cuya implementación puede concretarse en plazos relativamente cortos. Recuerda que existen precedentes de líneas habilitadas en apenas dos o tres meses, por lo que en un semestre podría añadirse hasta 10 kilómetros de red.
El especialista subraya que el Metrobús representa una evolución del antiguo modelo concesionado de transporte. Su operación bajo el esquema de autobuses de tránsito rápido implica carriles confinados, estaciones definidas, personal capacitado y programación regulada, lo que elimina la llamada “guerra del centavo” del esquema hombre-camión. Además, su diseño facilita la interconexión con el Metro, infraestructura ciclista y servicios locales de barrio, convirtiéndolo en un sistema articulador de la movilidad urbana.
Otro de los argumentos a favor de su expansión es el costo. De acuerdo con Alvarado, se trata de una solución comparativamente económica frente a otros proyectos de gran escala. Por ello, considera que el Congreso capitalino debería exigir mayores recursos para fortalecer un servicio que conecta tanto con sistemas masivos como con transporte local.
Entre los proyectos que hoy carecen de continuidad destaca la Línea 0 sobre Circuito Interior, concebida como un corredor estratégico de conexión periférica, así como la ruta sobre calzada Ignacio Zaragoza. En este último caso, el principal obstáculo radica en la gran cantidad de concesionarios que operan en la zona y la necesidad de coordinar su integración al esquema formal del Metrobús.
Para el especialista, la infraestructura básica —como paradas preestablecidas— ya existe en algunos tramos, por lo que el reto sería más de gestión que técnico. Insiste en que posponer la expansión del Metrobús mientras se insiste en proyectos de Cablebús sin implementación clara implica desaprovechar una solución inmediata para millones de usuarios.
En una ciudad donde la movilidad es uno de los principales desafíos cotidianos, la ausencia de planes de crecimiento para uno de los sistemas más utilizados abre un debate sobre prioridades, presupuesto y visión de largo plazo. Mientras la demanda se mantiene elevada, el futuro del Metrobús dependerá de si la administración decide retomar los proyectos pendientes o consolidar su apuesta por otros modelos de transporte.






