El Diego, ese fantasma que deambula en el alucine del presente que siempre es continuo. La dictadura que se instala cuando él deja la pobre adolescencia, hace justo medio siglo; la marginación del Mundial del 78, por decisión -luego explicada- de César Luis Menotti, el míster argentino-; el Barcelona, la cocaína y el contrato multimillonario, récord para entonces; el Lázaro que se levanta y vuelve a hundirse en Nápoles; la coronación sobrenatural en el Estadio Azteca -que vuelve a ser sede del Mundial