Morena impulsa cuotas juveniles para llegar al Congreso

Por Bruno Cortés

 

Durante años, la política mexicana ha repetido una frase que muchos jóvenes conocen de memoria: “ustedes son el futuro del país”. Sin embargo, para un grupo de legisladores y organizaciones juveniles, ese discurso ya no es suficiente. La diputada Marisela Zúñiga Cerón, de Morena, presentó una iniciativa ciudadana que busca abrir más espacios para las personas de entre 18 y 29 años en las candidaturas a cargos de elección popular, con el objetivo de que las juventudes no solo participen como votantes, sino también como representantes en la toma de decisiones.

La propuesta, impulsada por la Unión Política Juvenil (UPJ), plantea modificar las leyes generales de Instituciones y Procedimientos Electorales y de Partidos Políticos para obligar a los partidos y coaliciones a postular candidatos jóvenes en determinados distritos electorales.

La reforma parte de un dato que sus promotores consideran preocupante: aunque las personas de entre 18 y 29 años representan cerca del 29 por ciento del padrón electoral, su presencia en la Cámara de Diputados ronda apenas entre el 6 y el 7 por ciento. En términos sencillos, uno de cada tres votantes es joven, pero muy pocos jóvenes llegan a ocupar una curul.

Para revertir esta situación, la iniciativa propone que en los distritos federales donde las juventudes representen al menos el 15 por ciento de la lista nominal, los partidos estén obligados a registrar candidaturas de personas jóvenes. La intención es que la representación política refleje de mejor manera la composición de la población electoral.

Además, la propuesta busca modificar las reglas de las listas plurinominales para que las fórmulas juveniles puedan ocupar posiciones competitivas y no queden relegadas a lugares con pocas posibilidades de obtener una curul. De acuerdo con los impulsores del proyecto, esto evitaría que las candidaturas jóvenes sean utilizadas únicamente para cumplir requisitos internos sin posibilidades reales de llegar al Congreso.

Otro aspecto relevante es que se pretende otorgar al Instituto Nacional Electoral (INE) y a los organismos públicos locales electorales facultades para verificar el cumplimiento de estas disposiciones y rechazar registros que contengan información falsa o intentos de simulación.

Desde la perspectiva de sus promotores, una mayor presencia de jóvenes en los espacios de representación permitiría incorporar con más fuerza temas como el empleo juvenil, la salud mental, la educación, la soberanía digital, la acción climática y el acceso a oportunidades económicas. Argumentan que muchas de estas problemáticas son vividas directamente por las nuevas generaciones, pero pocas veces son discutidas desde su propia experiencia dentro de los órganos legislativos.

Marisela Zúñiga sostuvo que la política mexicana mantiene una deuda histórica con las juventudes y consideró que existe un modelo que sigue evaluando a las personas por su edad más que por sus capacidades o propuestas. Por ello, afirmó que la iniciativa busca romper lo que denominó un «techo de cristal generacional» que limita el acceso de los jóvenes a posiciones de poder y representación.

Integrantes de la UPJ señalaron que esta reforma podría marcar un precedente para fortalecer la participación política juvenil y aumentar la legitimidad democrática, al incorporar de manera más efectiva a uno de los sectores más numerosos del electorado mexicano.

La discusión apenas comienza en el Congreso, pero el planteamiento pone sobre la mesa una pregunta que cada vez cobra más fuerza en la política nacional: si casi una tercera parte de los votantes son jóvenes, ¿deberían tener una presencia proporcional en los espacios donde se toman las decisiones que definirán su futuro y el del país?

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