La NASA anunció una reconfiguración significativa de su programa Artemis, con cambios en fechas y objetivos que redefinen el regreso de Estados Unidos a la Luna. La agencia ahora prevé realizar dos nuevas misiones hacia el satélite natural en 2028, en lugar de una sola, aunque la esperada Artemis III ya no alunizará ese año como se contemplaba inicialmente.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, explicó en una conferencia de prensa desde Cabo Cañaveral, Florida, que Artemis IV buscará llegar a la Luna a principios de 2028 y que una nueva misión, Artemis V, también intentará alcanzar el satélite hacia finales de ese mismo año. Con este ajuste, la agencia pretende incrementar el ritmo de lanzamientos y reducir la complejidad operativa de cada vuelo.
El cambio más llamativo afecta a Artemis III, concebida originalmente como la misión que devolvería a seres humanos a la superficie lunar por primera vez desde 1972. Ahora, esta expedición se adelanta a 2027, pero ya no incluirá un alunizaje. En su lugar, se tratará de una misión intermedia en órbita terrestre baja, lo que modifica de forma sustancial su alcance inicial.
Mientras tanto, la agencia continúa trabajando para concretar Artemis II, la misión que enviará a cuatro astronautas a la órbita lunar sin descender a la superficie. Este lanzamiento ha enfrentado retrasos tras fallos técnicos detectados durante una prueba en frío, que impidieron su despegue en febrero. Aunque estaba programada para el 6 de marzo, ahora se prevé que pueda realizarse, como mínimo, a principios de abril, según indicó Lori Glaze, viceadministradora asociada de la NASA.
Isaacman subrayó que el objetivo de los cambios es “incrementar el ritmo de lanzamientos” y simplificar los procesos en la mayor medida posible. La nueva meta implica reducir el intervalo entre misiones a aproximadamente 10 meses, en lugar de mantener una cadencia anual.
Para lograrlo, la agencia reconoce que necesita fortalecer su estructura interna. El administrador enfatizó la urgencia de reconstruir y robustecer la fuerza laboral civil de la NASA, restaurando capacidades técnicas clave que permitan sostener una mayor frecuencia de lanzamientos y cumplir con los hitos previstos.
En la misma línea, Amit Kshatriya, administrador asociado de la NASA, consideró que la corrección de ruta permitirá mantener el calendario de misiones bajo condiciones más seguras y con menores costos. Aunque calificó el plan como ambicioso y desafiante, aseguró que coloca al programa en una base más estable y realista.
Los ajustes llegan tras una serie de complicaciones técnicas que han afectado a Artemis II, pieza fundamental del programa, ya que será la primera misión tripulada en más de medio siglo que orbite la Luna. Aunque no contempla un alunizaje, representa un paso crítico en la validación de sistemas y procedimientos antes de intentar nuevamente posar astronautas sobre la superficie lunar.
Con esta reorganización, la NASA busca equilibrar ambición y viabilidad técnica, acelerando su presencia en la órbita lunar mientras prepara el terreno para un regreso sostenible y continuo a la Luna en los próximos años.






