La administración capitalina ha sostenido que las intervenciones vinculadas al Mundial buscan dejar beneficios permanentes para la ciudad, particularmente en materia de movilidad, espacio público e infraestructura. De acuerdo con información difundida por el Gobierno de la Ciudad de México y distintas dependencias locales, los proyectos forman parte de una estrategia para mejorar la conectividad y la imagen urbana de cara al evento deportivo internacional.
Sin embargo, durante la ejecución de las obras, habitantes y comerciantes de diversas zonas reportaron afectaciones derivadas de cierres viales, reducción de espacios para la actividad económica, ruido, polvo y cambios en la circulación. Estas condiciones, comunes en proyectos de infraestructura de gran escala, reavivaron el debate sobre el equilibrio entre los beneficios de largo plazo y los impactos inmediatos para la población.
En ese contexto, Indios Verdes concentra buena parte de la discusión. El Centro de Transferencia Modal (CETRAM) es uno de los puntos con mayor afluencia de pasajeros en la Zona Metropolitana del Valle de México y enfrenta desde hace años problemas de saturación, congestión vial, comercio informal y demanda creciente de transporte público. Para numerosos usuarios, estas condiciones continúan siendo los principales retos cotidianos, más allá de las obras asociadas al Mundial.
Especialistas en desarrollo urbano han señalado en distintos foros que los grandes eventos internacionales suelen convertirse en catalizadores para acelerar inversiones públicas. No obstante, también advierten que el verdadero legado depende de que los proyectos respondan a necesidades estructurales de las ciudades y no únicamente a requerimientos temporales relacionados con la organización del torneo.
En la Ciudad de México, la discusión pública se ha centrado en determinar si las intervenciones priorizadas atienden problemas históricos de movilidad, seguridad, servicios urbanos y accesibilidad o si privilegian acciones de alto impacto visual orientadas a proyectar una imagen favorable ante visitantes nacionales e internacionales. La percepción ciudadana sobre estos proyectos continúa siendo heterogénea y depende, en buena medida, de los beneficios tangibles que puedan observarse una vez concluidas las obras.
Hasta ahora, el Gobierno capitalino sostiene que las inversiones realizadas permitirán mejorar la operación de distintos corredores de movilidad y fortalecer la infraestructura urbana después del Mundial. No obstante, el alcance de ese legado será evaluado con el tiempo, conforme se determine si las intervenciones logran traducirse en una mejora efectiva para millones de personas que utilizan diariamente espacios como Indios Verdes y otras zonas estratégicas de la capital.
La experiencia de Indios Verdes ilustra así uno de los principales desafíos de las políticas urbanas asociadas a eventos internacionales: conciliar la proyección de una ciudad moderna con la necesidad de resolver problemas históricos que afectan de manera permanente la calidad de vida de sus habitantes. El debate sobre el verdadero legado del Mundial 2026 permanecerá abierto mientras los resultados de las obras sean contrastados con las condiciones que enfrentan diariamente quienes viven, trabajan o transitan por estos espacios.
