31.9% de la población no alcanza la canasta con su ingreso laboral. En doce meses bajó. En tres, subió. Banxico ve 1.5% de PIB.
El Inegi midió el segundo trimestre de 2026. Pobreza laboral nacional: 31.9%. Hace un año era 35.1%. El primer trimestre de 2026 había tocado 30.7%, el piso más bajo en más de dos décadas. De abril a junio el indicador rebotó 1.2 puntos. Rural: 44.7%. Urbano: 28.3%. Ingreso laboral real per cápita: 3 mil 655 pesos al mes. En el campo, 2 mil 129.
Chiapas (59.8%), Oaxaca (52.9%) y Guerrero (52.2%) siguen en el sótano. Informalidad y canasta se dan la mano. Las mejores bajas anuales están en Morelos (−11.7), Querétaro (−10.5), Estado de México y San Luis (−9.3). El promedio nacional esconde el mapa.
Sinaloa tuvo el mayor aumento anual: +3.7 puntos, de 24.6% a 28.3%. Coahuila +2.6. Michoacán +2.4. El estado que vive una guerra interna de cártel y una crisis política ahora suma el dato de la mesa. No es ideología. Es Inegi.
Banxico subió el PIB 2026 de 1.1% a 1.5% y recortó 2027 de 2.1% a 2.0%. Inflación esperada: 3.5%. Habla de consumo que se recupera despacio y de servicios que no dejan bajar precios. Palacio presume 35 mil millones de dólares de IED y un peso firme. Ese peso ayuda a quien importa e industrializa. Pega a remesas y a campo.
Hay otra cifra de ánimo: mexicanos de 12 años y más califican su vida con 8.75. Se puede estar relativamente satisfecho y, aun así, no alcanzar el huevo. Las dos cosas caben en la misma casa. Por eso el promedio miente si se cuenta solo.
El PIB no hace almuerzo. El ingreso laboral, sí. Esta redacción pone los dos números en la misma frase: 1.5% y 31.9%. Quien elija uno y esconda el otro está haciendo campaña, no periodismo.
La conferencia puede hablar de solidez. La mesa, de calculadora. El seguimiento es el tercer trimestre. Si el rebote se confirma, la “racha” era un trimestre, no un milagro.
