Cheques en el discurso, fuego en Matamoros y 400 mil pesos en Hidalgo

La Jabalinada / Bruno Cortés

En México el poder tiene una costumbre muy suya: medir la democracia con la regla que le queda cómoda. Si el intelectual aplaude, es pensador; si critica, es nostálgico del cheque. Y mientras se discute quién extraña qué, en una carretera de Tamaulipas arde un camión y en Pachuca alguien hace fila para saber si podrá volver a tener casa.

Este viernes, en la mañanera, una reportera de Canal 22 le preguntó a la presidenta Claudia Sheinbaum por los 25 años de Letras Libres y por la idea, atribuida a Enrique Krauze en la propia pregunta, de que México vive «tiempos muy oscuros». La respuesta salió como cartón de lotería: Krauze y Héctor Aguilar Camín añoran «la democracia en la que ellos recibían cheques». La bautizó así: «la democracia del chayote». Y remató que, en el fondo, son racistas y clasistas.

Conviene la salvedad: la presidenta no presentó documentos ni cifras de esos pagos. Son juicios sobre personas con nombre y apellido, lanzados desde el atril más poderoso del país. Y hay un detalle que retrata el método: según el programa publicado del ciclo de Madrid, Aguilar Camín ni siquiera figuraba entre los participantes. Se le contestó a una mesa en la que no estaba sentado.

Nadie dice que los intelectuales sean santos ni que la cercanía con Salinas, Fox, Calderón o Peña Nieto haya sido gratuita. Hubo becas, hubo cenas, hubo cortesanos. Eso es historia y se puede documentar. Pero una cosa es documentar y otra etiquetar. Lo primero es periodismo; lo segundo, grilla con micrófono oficial.

Sheinbaum también dijo: «Tiene libertad de criticarnos, pero nosotros tenemos también la libertad de dar a conocer siempre lo que es el proyecto de transformación». Cierto. La diferencia es de tamaño. Uno escribe una columna; la otra tiene conferencia diaria, transmisión oficial y un coro de cuentas que convierte cada adjetivo en consigna.

Y la ironía del día: en esa misma conferencia la presidenta recordó los 40 años del CEU, aquel movimiento estudiantil que, dijo, promovió «el diálogo público, el debate público» y derrotó «con la fuerza de la razón». Bonito lema. Lástima que en la mañanera la razón se quedó en el archivo y el debate se resolvió con un chayote.

Traducción jabalí: no se discute el argumento; se le revisa la cartera al que lo dijo.

Mientras tanto, en Tamaulipas la conversación no es sobre revistas. El jueves, fuerzas especiales del Ejército y la Guardia Nacional detuvieron en Matamoros a Axel Alfredo Cárdenas Rodríguez, señalado por Omar García Harfuch como segundo al mando de Los Ciclones, facción del Cártel del Golfo, y relacionado con el ataque de mayo contra agentes federales que custodiaban el consulado de Estados Unidos. Lo que siguió fue el guion conocido: camiones atravesados e incendiados en Matamoros, Río Bravo, San Fernando y Valle Hermoso, puentes internacionales cerrados y clases suspendidas.

La Vocería de Seguridad estatal confirmó la muerte de una menor y dos lesionados. La Jornada contabiliza al menos 15 bloqueos y seis muertos, cuatro de ellos en un vehículo que se impactó contra un camión incendiado en la carretera Reynosa-Matamoros. Las cifras todavía no cuadran, y eso también es parte del problema.

Este viernes, Sheinbaum respondió: «No es la constante, porque todos los días se detienen presuntos delincuentes y no ocurre». Y aseguró que Defensa y la Guardia Nacional tienen un plan «en caso de que se cierren carreteras», con grúas y un operativo especial. La detención es un acierto y hay que reconocerlo. Pero un plan de grúas no es estrategia de seguridad: es servicio de arrastre.

Luego está el dato que en Palacio nadie subraya. Axel ya había sido detenido el 7 de mayo de 2023, y el 18 de enero de 2024 un juez le concedió llevar su proceso en libertad. Su padre, «El Contador», salió en noviembre de 2024 por resolución judicial. No hay sentencia, hay expedientes. Pero la puerta giratoria no la inventaron los intelectuales del chayote.

El tercer tema tiene otro tono. En Pachuca, la presidenta entregó 2 mil 259 tarjetas del Banco del Bienestar, de 400 mil pesos cada una, a familias de 23 municipios de Hidalgo que perdieron su casa en las lluvias de octubre de 2025. Son cerca de 900 millones de pesos, liberados en tres pagos. Con Puebla y Veracruz, el programa llegará a 3 mil 295 hogares.

«Es mejor confiar en la gente y darle el dinero a las familias para que las familias decidan dónde van a reconstruir su vivienda», dijo. Hay mérito: el dinero llega directo, sin constructora de por medio. Sobre la desaparición del Fonden, soltó: «Antes se robaban el dinero». Puede ser. Pero quien reconstruye sin Fonden necesita algo más que una tarjeta: caminos, agua potable y presas que, reconoció la propia presidenta, siguen en obra un año después.

Afuera del Teatro del Pueblo, una treintena de campesinos bloqueó los accesos para pedir audiencia por la contaminación de la presa Endhó, invadida de lirio acuático y mosquitos. Una comitiva logró entrar a entregar sus peticiones. Ahí está el país real: el que no cabe en la foto de la entrega ni en el pleito del chayote.

P.D. 1. — Votos de confianza… y la llave puesta. El presidente de la Mesa Directiva de San Lázaro, Raúl Bolaños-Cacho, dijo este viernes que «la Cámara de Diputados da votos de confianza, no votos de impunidad». Defendió la reforma de 2024 que dio superpoderes a la presidencia del INE: según él, falló la persona, no la ley. Y advirtió que una restricción constitucional impide, por ahora, revertirla en pleno proceso electoral. Traducción: la cerradura era buena, el problema fue a quién le dieron la llave. Y la llave sigue puesta.

Cheques en el discurso, fuego en la carretera y tarjetas en la mano.

La democracia no se mide por quién cobraba chayote, sino por quién puede volver a casa.

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