Jubilados en la puerta, una tribuna tapada y un plan al 67%

La Jabalinada / Bruno Cortés

El poder en México tiene una costumbre curiosa: cuando la realidad toca la puerta, primero revisa quién la manda y después, si acaso, abre. Este miércoles la realidad tocó tres puertas. En San Lázaro la cerraron unos jubilados; en el Senado la tapó una fila de senadoras; en Palacio Nacional la midieron en porcentajes.

Empecemos por la Cámara de Diputados, que no sesionó. No por falta de quórum ni por un pleito de bancadas: por un grupo de extrabajadores jubilados de la propia Cámara que bloqueó los accesos desde temprano. Reclaman que desde abril no les depositan un apoyo mensual de alrededor de 11 mil 800 pesos, más vales de despensa, ayuda para anteojos y pasajes, prestaciones previstas en el convenio y las condiciones generales de trabajo de la institución.

La sesión de las 11:00 se suspendió, y con ella el homenaje póstumo a Cuauhtémoc Cárdenas. El presidente de la Mesa Directiva, Raúl Bolaños-Cacho Cué, dijo no haber estado enterado del retiro de ese apoyo, prometió revisar si cabe en el presupuesto del próximo año y citó a los inconformes al jueves 12 de noviembre. El pleno volverá hasta el lunes 9.

Hay que reconocerle algo: dialogó, y los jubilados liberaron los accesos por la tarde. Pero la escena tiene su ironía. La misma Cámara que esta semana tiene en sus manos un Presupuesto de 10.63 billones de pesos para 2027 no sabía que llevaba siete meses sin pagarle a sus viejos trabajadores. Genios. El presupuesto se discute en billones; la despensa se olvida en pesos.

Segundo tema, en el Senado. Se discutía un dictamen para declarar el 22 de abril Día Nacional del Municipio Libre, asunto de consenso fácil, cuando la panista Lilly Téllez subió a tribuna a hablar de otra cosa: acusó a Ariadna Montiel, hoy presidenta nacional de Morena, de compras a sobreprecio cuando encabezaba la Secretaría del Bienestar. Habló de 13 contratos por 190 millones de pesos entre 2022 y 2026, a una empresa que, según dijo, tiene un domicilio que no corresponde y aparece registrada como negocio de venta de piñas y sandías.

Exhibió precios: una caja de cereal pagada en 115 pesos que en tienda cuesta 62; galletas Marías de 160 frente a 101; té de manzanilla de 190 cuando en el súper anda por los 70. «Queremos saber dónde quedó el dinero de la diferencia», reclamó, y pidió la comparecencia de Montiel.

La respuesta no fue un dato: fue un cuerpo. Cuando Téllez quiso volver por alusiones, la tribuna ya estaba ocupada por la morenista Mariela Gutiérrez y luego por varias senadoras de su bancada; después subieron panistas. Téllez habló de «una turba». La presidencia de la Mesa insistió en que nadie le negaba la palabra, y al final la tuvo.

Vamos por partes. Una acusación en tribuna no es una sentencia, y Montiel tiene derecho a responder con documentos. Pero tapar la tribuna tampoco es una respuesta. Si las cifras están mal, se desmienten con facturas, no con hombros. Y si están bien, la canasta básica no puede costar el doble cuando la compra el gobierno. No defender a Téllez. No condenar a Montiel. Pedir los contratos. Ese es todo el trámite.

Tercero: Michoacán, un año después. En la mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó el informe del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia: 67% de avance, mil 680 obras y acciones concluidas de más de 2 mil 500 programadas y 61% de los recursos ejercidos respecto a una bolsa de 118 mil millones de pesos para 2025-2030. Se anunció además que las exportaciones de aguacate se reanudan este jueves, tras tres semanas de cortes suspendidos por la caída de precios.

Hay obra que se ve: una clínica de especialidades toxicológicas en Apatzingán y un centro de salud mental en Huetamo, ya en operación. Hay obra que todavía es obra negra: el hospital de Villas del Pedregal, en Morelia, reporta 3% de avance. Y hay una frase que pesa más que las láminas: la presidenta reconoció que la percepción de inseguridad en Uruapan sigue alta y que repuntan robos a casa y a negocio, aunque bajen los homicidios.

Luego vino lo de Grecia Quiroz. La alcaldesa de Uruapan pidió reunirse con la presidenta; la respuesta fue que, por el proceso electoral, no habrá encuentro, aunque hay mensajes y coordinación con Omar García Harfuch. Sobre atraer el caso Manzo, que lo decida la FGR. Formalmente correcto. Políticamente, frío. A un año del asesinato, la viuda pide una cita y recibe un calendario.

Tres puertas, una misma lección: el poder atiende rápido lo que se puede medir en porcentajes y tarda en atender lo que llega con nombre y apellido. Los jubilados, la manzanilla de 190 pesos y la alcaldesa de Uruapan tienen algo en común. Los tres esperan.

P.D. El sindicato que no fue. Murió Carlos Albert, defensa del Necaxa, medallista de oro en Winnipeg 1967 y después una de las voces más filosas del periodismo deportivo. En 1970 intentó organizar un sindicato de futbolistas para defender a los jugadores frente a los directivos. Perdió esa partida. Medio siglo después, la cancha sigue igual: los dueños ponen las reglas y los jugadores, el cuerpo.

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