¿Qué llevó a un adolescente de 14 años a abrir fuego en su escuela de Tailandia?

La mañana del viernes 7 de agosto un adolescente de 14 años asesinó a sus abuelos en la casa que compartían en las afueras de Bangkok y minutos después entró a la escuela Debsirin Nonthaburi con la misma pistola. Allí disparó contra profesores y compañeros antes de quitarse la vida. La conmoción se extendió rápido: es el tiroteo escolar más grave que ha registrado Tailandia en años.

El joven usó una pistola 9 mm que pertenecía a su abuelo, un maestro retirado. Según la policía, primero disparó a los dos adultos en la cabeza dentro de la vivienda de dos pisos. Luego se dirigió al plantel, ubicado en el distrito de Bang Kruai, provincia de Nonthaburi, a unos 15 kilómetros al norte de la capital. Eran alrededor de las 10:40 de la mañana cuando empezaron los disparos.

Dentro de la escuela el ataque se concentró en los pisos superiores. Tres profesores cayeron en los primeros minutos. El agresor recorrió aulas con el uniforme morado de educación física todavía puesto. Varios estudiantes se escondieron debajo de los pupitres o corrieron por los pasillos. Una alumna de octavo grado contó después que estaba parada frente a su maestra cuando el disparo la alcanzó.

El saldo se movió durante el viernes y el sábado. Al cierre de esta nota la policía confirmó nueve muertos, incluido el propio adolescente y una niña de 12 años que falleció este sábado por las heridas. Más de veinte personas resultaron heridas; siete de ellas permanecían en estado grave. El joven había disparado al menos 26 veces y todavía cargaba 34 cartuchos cuando se quitó la vida.

Las autoridades describieron el ataque como “planeado con cuidado”. El primer ministro Anutin Charnvirakul visitó el lugar y señaló que las primeras pesquisas apuntan a estrés académico y a la presión que el adolescente sentía por parte de sus abuelos para obtener buenas calificaciones. No se han dado más detalles sobre posibles problemas de salud mental o acceso a armas.

La escuela Debsirin Nonthaburi es un plantel público prestigioso con alrededor de tres mil estudiantes. Familias depositaron flores frente a la entrada al día siguiente. El gobierno anunció que revisará las normas de control de armas y la seguridad en los centros educativos. En febrero de este mismo año ya se había registrado otro tiroteo escolar en el sur del país.

Para quien vive lejos de Tailandia la noticia llega como un golpe seco. Un adolescente con el arma de su abuelo, un plantel lleno de estudiantes y un saldo que subió de cinco a nueve muertos en menos de 24 horas. La pregunta que queda flotando es simple y pesada: ¿cuántas señales de alerta pasaron desapercibidas antes de que el joven saliera de su casa con esa pistola?

El caso sigue abierto. La policía forense confirmó que la mayoría de las víctimas recibieron disparos en puntos vitales. Mientras las familias velan a sus muertos y el país discute nuevas restricciones, el resto del mundo observa otra vez cómo un arma casera y un adolescente en crisis terminan en una escuela.

¿Qué harías si mañana descubrieras que un arma de la familia está al alcance de un menor bajo presión?

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