En una sesión celebrada en día inhábil, la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, puso sobre la mesa una idea sencilla pero incómoda: la Constitución mexicana no basta con celebrarse, tiene que cumplirse. A 109 años de su promulgación, dijo, el reto no es presumir reformas, sino lograr que lo que está escrito se note en la calle, en las escuelas, en los hospitales y en el trabajo de la gente.
La diputada informó que ya recibió la invitación del Gobierno federal para asistir a la ceremonia del aniversario constitucional en Querétaro y subrayó que ese acto representa al Congreso en su conjunto, no a una sola fuerza política. Recordó que la Constitución es el resultado del trabajo legislativo y que, así como en 1917 fue producto de su tiempo, hoy refleja las decisiones de los 500 diputados.
Ante las críticas sobre un posible retroceso en derechos sociales, López Rabadán sostuvo que la Constitución ha avanzado, incluso más allá de colores partidistas. Puso como ejemplo los derechos de las mujeres, ausentes en el texto original, y que hoy incluyen derechos políticos, laborales y sociales. También destacó que los programas sociales ya tienen reconocimiento constitucional, lo que los convierte en una política pública con respaldo legal.
No obstante, advirtió que el mayor problema no es la falta de derechos, sino la distancia entre la ley y la realidad. Para la legisladora, una Constitución que no se cumple en la vida cotidiana no le sirve a los mexicanos. Por eso, insistió en que el Congreso debe asumir la responsabilidad de exigir que esos derechos se materialicen y no se queden solo en discursos.
En materia de seguridad, defendió el uso de recursos federales para el rescate de mineros en Sinaloa, al señalar que salvar vidas debe ser siempre una prioridad del Estado, incluso cuando existen otras urgencias nacionales. Cada persona, afirmó, merece la atención y la protección de las autoridades.
Sobre el debate en torno a las múltiples reformas constitucionales desde 2018, López Rabadán recordó que la Constitución mexicana siempre ha cambiado con el paso de las generaciones y de los gobiernos. Explicó que no se trata de una excepción mexicana, sino de una práctica común en muchos países, donde las constituciones se ajustan para definir políticas públicas y el rumbo del Estado.
Finalmente, al referirse a la relación con Estados Unidos y las presiones por el envío de petróleo a Cuba, la diputada sostuvo que la prioridad nacional debe ser proteger el T-MEC. Cuidar ese acuerdo, dijo, es cuidar la economía de millones de mexicanos dentro y fuera del país, aun cuando ello implique revisar o reacomodar otros compromisos internacionales.








