Reforma Electoral 2026: Monreal busca ‘planchar’ acuerdo con PT y Verde
Sin documento oficial, Monreal calma las aguas: la reforma va solo si hay consenso con los aliados para evitar rupturas.
Sin documento oficial, Monreal calma las aguas: la reforma va solo si hay consenso con los aliados para evitar rupturas.
Tras arrancar el año político y reabrir el telón de las conferencias en San Lázaro, Ricardo Monreal Ávila, coordinador de Morena, dejó claro que no se va a aventar al ruedo sin capote. Ante la incertidumbre y los rumores de pasillo sobre la Reforma Electoral, el legislador zacatecano reconoció que, hasta el momento, todo está en «la nada jurídica», pues no existe un documento formal ni una iniciativa presentada, sino apenas un borrador de intenciones que deberá ser discutido con lupa junto a sus aliados del PT y el Partido Verde.
El ambiente se sintió tenso luego de que Reginaldo Sandoval, del PT, cuestionara la necesidad de moverle al avispero electoral teniendo ya el control de los poderes, y de que surgieran versiones de que el Verde podría bajarse del barco. Monreal, con colmillo retorcido, aplicó la de «serenos morenos», asegurando que respeta las posturas de sus compañeros de coalición, pero insistió en que el objetivo no es el agandalle, sino abaratar la democracia y mantener los equilibrios constitucionales sin concentrar el poder.
La estrategia legislativa cambia de velocidad. Monreal admitió que la Comisión Presidencial y la Secretaría de Gobernación chambearon por su cuenta los últimos seis meses, sin invitar al baile a las dirigencias de los partidos, ni siquiera a la de Morena. Ahora que ya hay propuestas sobre la mesa, comienza la verdadera «grilla»: se inician las consultas formales entre las tres fuerzas políticas para planchar un consenso. La instrucción es clara: si no hay acuerdo con el PT y el Verde, no se presenta nada en febrero.
Entre los temas que más ruido hacen y que se ventilaron en la reunión previa con la presidenta Claudia Sheinbaum, está la reducción de legisladores. Aunque no está escrito en piedra, se barajan escenarios para la Cámara de Diputados que van desde dejar 300 de mayoría y 100 de lista, hasta un esquema de 200 y 200. Lo que sí parece ir en serio es el tijeretazo al presupuesto de los partidos, con una reducción que podría oscilar entre el 30% y el 50%, un tema que seguramente sacará chispas en las negociaciones internas.
Otro punto que Monreal destacó, para que no digan que no se cuida la casa, es el blindaje contra el dinero sucio. Se pretende endurecer la fiscalización para evitar que el crimen organizado o empresas con recursos de procedencia ilícita le metan lana a las campañas. Aunque todavía son esbozos, la idea es tener un control más estricto, incluso manejando cuentas mancomunadas, para asegurar que nadie llegue al poder debiendo favores oscuros.
En cuanto a los tiempos, el coordinador morenista prefiere llegar tarde pero seguro. Aunque la ruta original marcaba iniciar la discusión en febrero y aprobar la constitucional en marzo, Monreal señaló que no pasa nada si se recorre una semana el calendario. La prioridad es mantener la unidad de la coalición y evitar que las prisas provoquen errores de dedo o legislativos que luego salgan caros. «Prefiero la unidad a la premura», sentenció, dejando ver que no van a legislar al vapor.
Sobre las consultas populares, la intención es que dejen de ser un saludo a la bandera. Se busca reformar la Constitución para que estos ejercicios sean vinculantes y más accesibles, permitiendo que la «raza» participe directamente en decisiones sobre recursos y políticas públicas. Monreal enfatizó que la idea es profundizar la democracia participativa, aunque reconoció que falta definir cómo se financiarán estos ejercicios para que no queden en pura simulación.
La oposición, como era de esperarse, ya pegó el grito en el cielo. Ante las acusaciones del PRI y el PAN sobre una supuesta «dictadura» y el control total del árbitro electoral, Monreal bateó las críticas argumentando que no se puede juzgar lo que no existe. Calificó los señalamientos como «oposición por oposición», reiterando que la autonomía del INE se mantendrá e incluso se reforzará, desestimando los dichos de que buscan desmantelar al instituto.
Finalmente, el mensaje político fue de cierre de filas. A pesar del jaloneo natural que se avecina con el reparto de fichas y las nuevas reglas del juego, Monreal aseguró que la alianza «Juntos Hacemos Historia» tiene la fortaleza suficiente para aguantar el vendaval. La apuesta es que, una vez que el PT y el Verde revisen la letra chiquita y se sientan incluidos en la toma de decisiones, la maquinaria legislativa aceitará los engranes para sacar adelante la reforma en este periodo ordinario.
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