La propuesta fue planteada por los diputados del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) Jesús Sesma Suárez, Manuel Talayero Pariente y Rebeca Peralta León, y aprobada por la Comisión Permanente del Congreso capitalino durante la sesión celebrada el pasado 12 de agosto.
El punto de acuerdo busca atender casos en los que las huellas dactilares de personas mayores no son reconocidas por los dispositivos utilizados en las instituciones financieras. De acuerdo con lo expuesto por la diputada Rebeca Peralta, esta situación puede presentarse por condiciones relacionadas con la edad, alguna discapacidad u otras circunstancias que dificultan la lectura biométrica.
La legisladora señaló que algunas personas mayores deben intentar repetidamente colocar sus dedos en los dispositivos de identificación sin obtener una validación, lo que puede impedir operaciones como retirar recursos, renovar tarjetas o realizar otros trámites en ventanilla. El problema adquiere mayor relevancia cuando se trata de personas con movilidad limitada o que requieren asistencia para trasladarse a una sucursal.
Como ejemplo, Peralta León mencionó el caso de una mujer de más de 90 años que tuvo que acudir a la sucursal donde abrió su cuenta para acreditar que se encontraba con vida y registrar sus huellas. Según el relato presentado ante el Congreso, la mujer llegó en ambulancia, pero no pudo retirar su dinero debido a que el sistema no reconoció sus huellas dactilares.
La diputada sostuvo que este tipo de obstáculos puede limitar el acceso efectivo a los servicios financieros y afectar la autonomía económica de las personas adultas mayores. También indicó que existen casos documentados ante autoridades como la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), relacionados con dificultades para disponer de recursos depositados en instituciones bancarias.
El planteamiento legislativo no busca eliminar los mecanismos biométricos, sino promover alternativas que permitan acreditar la identidad cuando estos sistemas no funcionen. Entre las autoridades a las que se dirigió el exhorto se encuentran la CNBV y Banxico, con el objetivo de que, en coordinación con las instancias competentes, fortalezcan esquemas de autenticación seguros y accesibles.
El debate también coloca sobre la mesa un reto de inclusión financiera: la incorporación de tecnologías de seguridad debe considerar las condiciones de quienes tienen dificultades para utilizar herramientas digitales o biométricas. La ausencia de mecanismos alternativos puede trasladar la responsabilidad de realizar operaciones bancarias a familiares o terceros, con posibles implicaciones para la autonomía y protección de los recursos de los usuarios.
La propuesta del Congreso capitalino plantea avanzar hacia un modelo en el que la seguridad bancaria y la accesibilidad no sean objetivos contrapuestos. Para ello, será necesario que las instituciones financieras cuenten con procedimientos verificables que permitan resolver fallas de identificación sin reducir los controles contra el fraude o la suplantación de identidad.
La petición ocurre en un contexto en el que los sistemas biométricos forman parte de las medidas de seguridad utilizadas por el sector financiero. El desafío, de acuerdo con el planteamiento legislativo, consiste en garantizar que estas herramientas funcionen como mecanismos de protección y no se conviertan, por sus propias limitaciones técnicas, en una barrera para acceder a recursos legítimamente pertenecientes a las personas adultas mayores.
Fuentes: Congreso de la Ciudad de México, Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), Banco de México (Banxico) y Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).
