La actividad contó con la participación de 140 productores, quienes tuvieron un espacio para exhibir, promover y comercializar nopal y productos derivados, con beneficios económicos directos para quienes participaron en el encuentro. El resultado coloca a este tipo de ferias como una vía para fortalecer la comercialización de productos provenientes del campo capitalino, aunque también evidencia el reto de mantener de manera permanente los canales de acceso al mercado para las comunidades rurales.
De acuerdo con información del Gobierno de la Ciudad de México, la feria fue organizada con la participación de la Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA), mediante la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural (CORENADR); la Secretaría de Desarrollo Económico (SEDECO); la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes (SEPI); la Secretaría de Cultura; la Secretaría de Turismo; la Central de Abasto (CEDA), así como la Alcaldía Milpa Alta.
Durante tres días, el Monumento a la Revolución se convirtió en un punto de encuentro para productores, artesanos y consumidores, con actividades gastronómicas, culturales y comerciales relacionadas con el nopal. La programación incluyó muestras de productos, música, baile y espacios destinados a mostrar los conocimientos tradicionales vinculados con el cultivo y aprovechamiento de esta especie.
Entre las actividades destacó el Laberinto Verde, integrado por 380 árboles, además de un jardín clonal con 20 especies de nopal presentes en la Ciudad de México. También se instaló un tapete monumental elaborado con materiales como tezontle y pencas de nopal, así como una muestra gastronómica que incluyó la elaboración de un tlacoyo de gran tamaño.
Uno de los momentos centrales fue el Concurso de Desespinado de Nopal, actividad que puso en exhibición una práctica tradicional asociada con el aprovechamiento del cultivo. El primer lugar fue para Maribel López Mondragón, originaria de Villa Milpa Alta, en una competencia que también funcionó como mecanismo para visibilizar conocimientos que forman parte de la identidad productiva de la zona.
Más allá de la asistencia y la derrama reportada, la feria plantea el desafío de que la promoción del campo capitalino no dependa únicamente de eventos temporales. Para las comunidades productoras, el acceso constante a mercados, mejores condiciones de comercialización y el reconocimiento económico del trabajo agrícola son factores determinantes para preservar la actividad rural frente a las presiones urbanas que enfrenta la Ciudad de México.
La SEDEMA señaló que continuará impulsando encuentros de este tipo para acercar a la ciudadanía a la riqueza biocultural y productiva de la capital. Entre las próximas actividades se encuentra la Feria del Maíz y la Agrobiodiversidad, cuyos detalles serán difundidos mediante los canales oficiales de la dependencia.
La Feria del Nopal 2026 cerró con una cifra de asistencia de 18 mil personas y una derrama de 3 millones de pesos; sin embargo, el reto de fondo permanece: convertir la visibilidad que generan estos eventos en mejores oportunidades de comercialización y condiciones sostenibles para las comunidades que mantienen activo el campo de la capital.
