Viajar por Sinaloa es adentrarse en un territorio de contrastes donde el mar, la sierra, los pueblos con historia y la cocina regional se combinan para ofrecer experiencias pensadas para distintos tipos de viajeros. Bajo esta visión, la Secretaría de Turismo de Sinaloa promueve cinco rutas turísticas que permiten recorrer el estado de norte a sur de manera más profunda, flexible y auténtica, integrando playas, montaña, Pueblos Mágicos y Pueblos Señoriales en propuestas que invitan a conocer el rostro más diverso de la entidad.
Una de las rutas más emblemáticas es Del Pacífico a las Barrancas, una experiencia que conecta la costa con la Sierra Tarahumara en un viaje lleno de contrastes. El recorrido inicia en Mazatlán, con su energía costera, su malecón y su reconocida oferta gastronómica, para continuar hacia el norte por Los Mochis y Topolobampo, hasta llegar a El Fuerte, Pueblo Mágico y puerta de entrada a la sierra. Desde ahí, el trayecto se extiende hacia Creel y culmina en Chihuahua, combinando playas, ciudades históricas, paisajes serranos y experiencias culturales, ideal para quienes buscan diversidad en un solo viaje.
La ruta Un viaje a nuestras raíces propone un acercamiento más íntimo a la identidad cultural del sur de Sinaloa. El itinerario incluye Mazatlán como punto de partida, seguido por El Rosario, un pueblo lleno de historia, arquitectura y leyendas; Chametla, uno de los asentamientos más antiguos del noroeste, que permite conectar con raíces prehispánicas; y la Meseta de Cacaxtla, un espacio natural de gran biodiversidad, miradores y actividades de aventura. Esta propuesta está pensada para quienes desean descubrir comunidades donde las tradiciones siguen vivas y el ritmo de vida es más pausado.
Por su parte, Sabores y tradiciones invita a explorar el entorno rural del estado a través de pueblos, haciendas y expresiones culturales que mantienen viva la identidad sinaloense. La ruta recorre el entorno campirano de Mazatlán con paradas en El Quelite y La Noria, comunidades que conservan su arquitectura tradicional, su cocina típica y sus fiestas locales. Incluye también la Vinata Los Osuna, donde se puede conocer el proceso artesanal del licor de agave sinaloense, así como Huanacoa, ideal para quienes buscan tranquilidad y contacto con la naturaleza, y La Puerta de Canoas, reconocida por su música, artesanías y hospitalidad.
La propuesta Entre Mareas y Barrancas conecta dos de los grandes tesoros naturales del estado: el Mar de Cortés y la sierra. Este recorrido permite transitar entre distintos ecosistemas y descubrir la riqueza natural de Sinaloa, donde el mar, los ríos y las montañas crean escenarios ideales para el turismo de naturaleza y aventura. El itinerario incluye Topolobampo, El Maviri, Los Mochis y El Fuerte, para después continuar la experiencia a bordo del emblemático Chepe Express, uno de los trayectos ferroviarios más espectaculares de México.
Finalmente, Maravillas del Norte muestra una región diversa y sorprendente que combina valles agrícolas, costa y pueblos con identidad propia. Esta ruta ofrece una visión integral para comprender la historia y el desarrollo del norte de Sinaloa. La aventura inicia en Topolobampo, sigue en El Maviri con sus playas y atardeceres, continúa en Los Mochis con su oferta natural y cultural, pasa por El Fuerte y culmina con un impresionante recorrido en el Chepe Express, que permite apreciar la magnitud de los paisajes del noroeste mexicano.
Con estas cinco rutas, Sinaloa busca posicionarse como un destino que va más allá del sol y playa, ofreciendo alternativas para viajeros interesados en cultura, naturaleza, gastronomía y tradición. La estrategia apuesta por mostrar la riqueza del estado desde múltiples perspectivas, invitando a descubrir un Sinaloa más amplio, diverso y auténtico.






