Reforma Electoral 2026: Monreal busca ‘planchar’ acuerdo con PT y Verde
Sin documento oficial, Monreal calma las aguas: la reforma va solo si hay consenso con los aliados para evitar rupturas.
Cuando se habla de superfoods, casi siempre aparecen los mismos protagonistas: aguacate, kale, quinoa o frutos rojos importados. Sin embargo, en México existen alimentos igual de nutritivos, mucho más accesibles y profundamente arraigados a nuestra cocina cotidiana. No necesitan etiqueta de moda ni precio elevado para ser poderosos; llevan siglos nutriendo a comunidades enteras con una eficacia que hoy la ciencia confirma.
Uno de los grandes olvidados es el frijol. Negro, bayo, pinto o peruano, el frijol es una fuente sobresaliente de proteína vegetal, fibra soluble y antioxidantes. Su consumo regular ayuda a controlar el colesterol, estabiliza la glucosa en sangre y genera una sensación de saciedad prolongada. Además, su combinación natural con el maíz crea un perfil de aminoácidos casi completo, algo que muchas dietas modernas intentan replicar con suplementos.
El nopal es otro ejemplo de superalimento silencioso. Rico en fibra, vitamina C, calcio y compuestos antioxidantes, el nopal ayuda a mejorar la digestión, reducir picos de glucosa y favorecer la salud intestinal. Su alto contenido de mucílagos actúa como una especie de “esponja” digestiva que protege la mucosa del intestino, lo que explica por qué tradicionalmente se recomienda para personas con gastritis o diabetes.
Las tortillas de maíz nixtamalizado también merecen su lugar en esta lista. A diferencia de productos ultraprocesados, la nixtamalización aumenta la biodisponibilidad de minerales como el calcio y mejora la digestión del grano. Una tortilla bien hecha aporta energía sostenida, fibra y minerales esenciales, sin necesidad de versiones “fit” importadas. El problema no es la tortilla, sino con qué y cuántas se acompaña.
El amaranto, presente desde tiempos prehispánicos, es uno de los pseudocereales más completos que existen. Contiene proteína de alta calidad, hierro, calcio y magnesio. A diferencia de otros granos, su proteína es fácil de digerir y resulta especialmente valiosa en etapas de crecimiento, embarazo o recuperación. Además, es económico y versátil: puede consumirse en atole, alegrías, sopas o como complemento de ensaladas.
Otro alimento poderoso y subestimado es el huevo. Aunque no es exclusivo de México, su presencia cotidiana en la dieta nacional lo convierte en un aliado nutricional de primer nivel. Aporta proteína completa, colina (fundamental para el cerebro) y grasas saludables. Bien preparado y acompañado de verduras, el huevo es uno de los desayunos más completos y accesibles que existen.
Las semillas, como la pepita de calabaza, son auténticas concentraciones de nutrientes. Ricas en zinc, grasas saludables y proteína vegetal, fortalecen el sistema inmunológico y apoyan la salud hormonal. Un puñado añadido a salsas, ensaladas o guisos eleva de inmediato el valor nutricional del platillo sin elevar demasiado el costo.
Incluso alimentos tan comunes como la sardina enlatada entran en la categoría de superfood. Es una de las fuentes más baratas de omega 3, vitamina D y calcio, especialmente cuando se consume con espina. A diferencia de pescados más caros, la sardina ofrece beneficios cardiovasculares y antiinflamatorios a una fracción del precio.
Voltear a ver estos alimentos no es solo una decisión nutricional, sino también cultural y económica. Comer bien no debería depender de modas importadas ni de presupuestos elevados. En la despensa mexicana ya existen superfoods reales, accesibles y probados por generaciones. Más allá del aguacate, la verdadera riqueza está en lo cotidiano.
Hay trayectos y rutinas que parecen tiempo perdido: el viaje diario en el pesero, lavar los platos, barrer la casa o esperar en una fila. Sin embargo, el audio ha…
Pasar horas sentado frente a una computadora es una de las principales causas de dolor de espalda, rigidez en el cuello y sensación de cuerpo “entumido”. No hace falta ir…
