Por unanimidad, la Sala Superior dejó sin efecto el conteo de ironía y sarcasmo. El mismo día, la CRT aprobó audiencias con cambios.
El 9 de julio el Consejo General del INE metió 14 variables al monitoreo de radio y televisión para 2026-2027. La última era un invento peligroso: “mecanismos discursivos indirectos de descalificación”. Traducción: ironía, sarcasmo, minimización, infantilización, cuestionamiento implícito de legitimidad. Sin parámetros objetivos. Con catálogo de 73 programas en precampaña y 503 en campaña.
La CIRT impugnó. El 26 de agosto, la magistrada Claudia Valle Aguilasocho arrastró al pleno. Dijo lo obvio que un árbitro no quería oír: no hay forma razonable de saber cuándo una frase deja de ser crítica y se vuelve “descalificación indirecta”. El efecto sería inhibidor. La sátira y la parodia, recordó el Tribunal, están protegidas cuando se habla de poder. Variable 14, fuera. Unanimidad.
El INE juró que no iba a sancionar, solo a “reportar”. Entonces ¿para qué gastar millones en saber si un conductor, entre miles, se fue con albur? Medir el chiste es ponerle sensor al idioma. En este país el albur es válvula. Sensor al albur no produce civilidad. Produce silencio.
Quedan las otras trece: tiempos, género, encuestas, lenguaje incluyente, violencia política, estereotipos, acciones afirmativas. El andamiaje sigue. Por eso la nota no es himno. Es un alto. Las amenazas a la expresión no duermen la siesta.
Horas antes, la CRT aprobó los Lineamientos de Derechos de las Audiencias. Tres cambios: quejas, sanciones y la raya entre información y opinión. Sanción máxima para radio y televisión: de 0.1% a 1% de ingresos anuales, y solo al final de una escalera de exhortos. Norma Solano llamó “mito” a la censura. La CIRT habló de balance. El papel, no el adjetivo, dirá.
Un medio independiente no celebra “golpe a alguien”. Celebra que el Estado no se convierta en crítico literario armado con planilla. El 2027 ya empezó. El idioma, de momento, no lleva folio.
Pedimos el acuerdo íntegro corregido y la versión que el INE publique. El lector merece saber qué sí se cuenta. El chiste, esta semana, no.
