El examen presencial que la UNAM aplicará para verificar los resultados del proceso de admisión 2026 generó inconformidad entre aspirantes que recibieron sedes alejadas de sus domicilios, pese a que la Universidad aseguró que la distribución territorial buscó reducir tiempos y costos de traslado.
La decisión de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) de realizar un examen de control presencial para aspirantes a licenciatura abrió un nuevo frente de inconformidad. En redes sociales, estudiantes denunciaron que fueron asignados a sedes ubicadas a cientos o miles de kilómetros de sus lugares de residencia, con casos de personas de la Ciudad de México y el Estado de México enviadas hasta Tijuana, Baja California.
El examen de control fue convocado luego de que la Universidad detectara irregularidades durante el proceso de admisión 2026. La propia UNAM informó durante la aplicación original que había bloqueado exámenes ante conductas contrarias a las reglas y que investigaba patrones de comportamiento atípicos.
La nueva evaluación tiene como propósito verificar los resultados obtenidos previamente y determinar de manera definitiva la asignación de lugares. De acuerdo con información difundida sobre el proceso, alrededor de 58 mil aspirantes deberán presentar nuevamente la prueba de manera presencial, en un mecanismo que busca garantizar condiciones de evaluación más controladas.
Tijuana, el caso que detonó críticas
Entre las inconformidades que circulan en redes sociales destacan los casos de aspirantes que, pese a residir en el centro del país, recibieron una cita para presentar el examen en Tijuana. Para estos estudiantes, la asignación representa gastos adicionales de transporte, hospedaje y alimentación, además de la necesidad de ausentarse durante varios días de sus actividades habituales.
El reclamo central no se limita a la distancia. Los aspirantes cuestionan que durante el proceso de registro no se les hubiera advertido con suficiente claridad sobre la posibilidad de ser enviados a otra entidad y señalan que tampoco tuvieron la posibilidad de elegir una sede cercana a su domicilio.
La UNAM, por su parte, sostiene que la distribución de aspirantes se realizó mediante criterios de regionalización con el objetivo de reducir, en la medida de lo posible, los tiempos y costos de traslado. Sin embargo, también se ha informado a los participantes que las sedes asignadas no podrán modificarse, incluso cuando impliquen recorridos considerablemente largos.
Cuatro ciudades concentrarán la aplicación
El examen de control presencial se desarrollará entre el 12 y el 19 de agosto de 2026 en cuatro entidades. La programación contempla León, Guanajuato, los días 12 y 13 de agosto; Oaxaca, Oaxaca, el 13 de agosto; Tijuana, Baja California, los días 15 y 16; y Ciudad de México, del 17 al 19 de agosto.
Los aspirantes deben consultar en “Tu Sitio”, dentro del micrositio del Concurso de Selección, la fecha, hora y sede que les fueron asignadas. La información oficial de la DGAE establece que las personas participantes deben atender las indicaciones contenidas en su documentación y conservar la información correspondiente a su proceso.
El problema logístico adquiere mayor relevancia porque el examen representa una condición determinante para confirmar los resultados de admisión. Para quienes obtuvieron originalmente un resultado favorable, repetir la prueba implica enfrentar nuevamente la evaluación y, en algunos casos, asumir costos que no estaban contemplados al momento de registrarse.
La crisis del proceso de admisión continúa
La polémica por las sedes se suma a la controversia generada por el examen de admisión en línea. Durante las jornadas de mayo, la UNAM informó que utilizó herramientas para verificar la identidad de los aspirantes, monitorear el entorno de evaluación y detectar posibles incidencias. Posteriormente, la institución tomó medidas ante anomalías detectadas en el proceso.
La aplicación presencial pretende cerrar esa etapa de incertidumbre y establecer una base común para determinar quiénes conservarán un lugar en la Universidad. No obstante, el mecanismo también ha trasladado parte de los costos de la contingencia a los propios aspirantes, particularmente a quienes recibieron sedes distantes de sus hogares.
Ante este escenario, algunos estudiantes han planteado movilizaciones en Ciudad Universitaria y reclaman que la institución revise el mecanismo de asignación. La exigencia de fondo es que las medidas para corregir las irregularidades del proceso no terminen generando nuevas desigualdades entre quienes sí realizaron el examen original bajo las reglas establecidas.
Por ahora, la indicación para los aspirantes es revisar su información en “Tu Sitio”, verificar con anticipación las condiciones del traslado y presentarse con identificación oficial vigente y la documentación solicitada. La nueva prueba será clave para definir el cierre del proceso de ingreso a licenciatura 2026, pero la controversia por las sedes muestra que la crisis de admisión de la UNAM no se limita a la validez de los resultados: también involucra los costos y condiciones que enfrentan miles de jóvenes para poder volver a demostrar sus conocimientos.
