El Semáforo de Alerta Volcánica permite traducir la vigilancia del Popocatépetl en medidas para la población. Conocer sus colores y fases ayuda a interpretar los avisos de protección civil y a evitar que un video o una fotografía aislada sustituya la información oficial.
El Centro Nacional de Prevención de Desastres explica que el volcán es monitoreado de manera continua, las 24 horas del día y durante todo el año. La observación busca conocer su actividad y detectar manifestaciones que puedan representar un peligro.
El color verde corresponde a una etapa de normalidad. Es un momento para identificar rutas de evacuación, centros de reunión y refugios temporales, de modo que las personas sepan qué hacer antes de que sea necesario responder a una situación de mayor riesgo.
El amarillo corresponde a una etapa de alerta y se divide en tres fases. El sistema contempla desde manifestaciones de actividad, como sismicidad local y emisiones esporádicas, hasta escenarios de actividad intermedia a alta que requieren una preparación más atenta.
El rojo marca una etapa de alarma y contiene dos fases asociadas a escenarios explosivos de mayor peligro. En ese nivel, las indicaciones de las autoridades sobre preparación y evacuación adquieren especial relevancia para quienes viven en zonas expuestas.
Las descripciones del semáforo deben leerse como un instrumento operativo y no como una predicción exacta de cada evento. Su interpretación exige seguir los reportes y las instrucciones vigentes, porque la actividad de un volcán puede cambiar.
Por esa razón, esta explicación no establece el color actual del Popocatépetl. Para conocerlo, es necesario consultar el reporte más reciente del Cenapred y los avisos de protección civil, verificando la fecha antes de compartirlos con otras personas.
La prevención también incluye conversar en familia sobre puntos de reunión y conocer la señalización local. Tener información a la mano facilita seguir una instrucción cuando se emite, en lugar de improvisar recorridos o decisiones durante una situación de preocupación.
El semáforo es útil cuando se entiende antes de una emergencia. Revisar reportes oficiales, reconocer las rutas y atender los avisos correspondientes permite prepararse con información, sin convertir cada imagen del volcán en una señal automática de evacuación o en motivo de alarma.
Imagen ilustrativa generada con IA.
