Nuevos partidos… viejos liderazgos

 

COLUMNA: CIBERSEGURIDAD POLÍTICA

POR: RAUL FRAGA JUÁREZ

Nuevos partidos… viejos liderazgos

Temporada de nuevos partidos.

Con el telón de fondo de los accidentados trabajos que impulsa el actual gobierno para concretar una nueva reforma electoral, y pese a los jaloneos político-partidistas de los dirigentes nacionales del Partido Verde y del Partido del Trabajo, en otro ángulo de la agenda pública se atiende el proceso de construcción de nuevos partidos políticos. .,Según registros preliminares del Instituto Nacional Electoral (INE), hasta el 20 de enero del año en curso sumaban 89 las organizaciones civiles y grupos que pretendían convertirse en partidos políticos, pero solo algunas tenían ciertas posibilidades de continuar los trámites para lograrlo.

Por un lado, apareció Construyendo Sociedades de Paz, cuyas siglas CSP son similares a las iniciales del nombre de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, y cuando la mandataria exhibió su inconformidad, este agrupamiento -cuya membresía proviene de iglesias evangélicas y algunos de sus integrantes han estado vinculados a otros partidos- tuvo que hacer modificaciones y dejarlo en PAZ.

Por otra parte, el reciente fin de semana, la organización civil Somos México llevó a cabo su asamblea constitutiva, en ruta a convertirse en partido político. Si bien ese evento le resultó exitoso, e incluso le permitió elegir a Guadalupe Acosta Naranjo como presidente de su dirigencia nacional, y a Cecilia Soto, como secretaría general, todavía le falta salir avante en la fase en la que el Instituto Nacional Electoral dirá la última palabra sobre si cumple con todos los requisitos y, por ende, si obtiene o no su reconocimiento e inclusión en el abanico partidista.

¿Para quién trabajan los partidos políticos en México?, se preguntan millones de nuestros connacionales que, más allá de identidades político-ideológicas, pertenencias partidistas e inclinaciones de voto, saben muy bien que, en la gran mayoría de los casos, los partidos son – para quienes los dirigen- verdaderas llaves de acceso que le abren el derecho de picaporte al dinero público que, bajo el formato de prerrogativas, se convierten en auténticos negocios, altamente redituables para sus líderes.

En sus desgastados discursos, las cúpulas de todos los partidos políticos no dejan de afirmar que sus agendas de cada día se orientan a “velar por los intereses de las grandes mayorías”, “por los que menos tienen”, etc., pero, en los hechos, los elencos partidista responden y se mueven en función de sus propios intereses de grupo, o de lo que sus cúpulas les impongan, por lo que los ciudadanos solo son tomados como aliados coyunturales cuando el calendario electoral marca la llegada de campañas para los diversos cargos de elección.

El ya cercano 4 de marzo se cumplirán 97 años de que el exmandatario Plutarco Elías Calles (quien ocupó la silla presidencial del 1 de diciembre de 1924 al 30 de noviembre de 1928), en su rol de Jefe Máximo, y para enfrentar y contener la crisis provocada por el asesinato de Álvaro Obregón, decidió reencauzar los destructivos enfrentamientos entre caudillos impulsando la institucionalización de poder público, mediante la construcción de un sistema político mexicano sustentado en un régimen de partidos. Para concretar tan trascendente paso optó por la fundación del primer partido político posrevolucionario de nuestro país: el Partido Nacional Revolucionario (PNR), que en 1938 pasó a llamarse Partido de la Revolución Mexicana (PRM), para luego, en 1946, asumir el nombre que hoy -envejecido y desfalleciente- conserva como Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Durante 71 años, el poder alcanzado bajo el cobijo de las siglas del tricolor, llamado durante varios sexenios “partido prácticamente único”, marcó la pauta de casi todos los ángulos de la vida nacional; hasta que, en las elecciones presidenciales del año 2000, dicho partido fue desplazado del máximo timón cuando el candidato presidencial del PAN, Vicente Fox, le asestó su primera gran derrota sacándolo de la silla presidencial de Los Pinos.

Aunque el partido blanquiazul se mantuvo dos gobiernos sexenales en la cúspide de la pirámide de la arena pública, el retornó tricolor a la Presidencia de la República entre 2012 y 2018, solo sirvió para hablar de una “verdadera” alternancia en el poder, que colocaría el escenario que reposicionó a Andrés Mauel López Obrador en camino a la anhelada silla presidencial.

Frente al hartazgo social por los lujos y excesos con que viven los políticos, y los actos de corrupción e impunidad con que operan no pocos de ellos, se dio paso a un paulatino alejamiento entre los miembros de la clase política y la población.

Hoy, el sistema político y el régimen de partidos en México atraviesan una crítica fase de reconfiguración profunda, marcada por la concentración de poder y una crisis de identidad y alto debilitamiento de la oposición, que es más que evidente tanto en sus alicaídas bases sociales de apoyo, como en su escaso peso en las urnas.

Aquí se detallan los principales problemas al respecto:

Desafíos del Régimen de Partidos

Hegemonía y Debilidad de la Oposición: Se observa la consolidación de un período de partido hegemónico concentrado en Morena, mientras los partidos de oposición (PRI, PAN, PRD) enfrentan una crisis de relevo y falta de propuestas diferenciadas que conecten con el electorado.

Polarización y Discurso Moralizante: El debate público se ha vuelto extremadamente polarizado, dividiendo a la sociedad en narrativas de «buenos contra malos», lo que dificulta la deliberación ciudadana y la búsqueda de consensos institucionales.

Crisis de Representación y Pragmática: Existe un desdibujamiento ideológico en los partidos tradicionales, que han perdido arraigo al no ofrecer alternativas claras frente al proyecto gubernamental actual.

Problemas del Sistema Político

Violencia y Crimen Organizado: La creciente violencia política sin precedentes sigue siendo la mayor amenaza para la integridad de los procesos electorales y la gobernabilidad democrática en diversas regiones del país.

Reformas Institucionales y Contrapesos: Existe una creciente preocupación por la desaparición o debilitamiento de los contrapesos institucionales, incluyendo la incertidumbre generada por la elección del Poder Judicial y posibles reformas que centralicen el sistema electoral.

Incertidumbre en la Reforma Electoral: Actualmente, una nueva reforma electoral se encuentra estancada en el Congreso debido a resistencias incluso dentro de la coalición gobernante, lo que genera dudas sobre el futuro de organismos como los OPLEs y el financiamiento de los partidos.

Corrupción e Impunidad: Estos problemas estructurales persisten como factores que minan la legitimidad democrática y la confianza de la ciudadanía en las instituciones de gobierno.

Factores de Presión Externa (2025-2026)

Relación Bilateral con EE. UU.: El retorno de Donald Trump a la presidencia de EUA introdujo riesgos significativos en temas de migración, seguridad y comercio (T-MEC), que presionan directamente la agenda política interna.

Inestabilidad Económica: El bajo crecimiento proyectado y el déficit fiscal acumulado limitan la capacidad de maniobra del gobierno para atender problemas sociales prioritarios.

Abanico partidista de Latinoamérica

En América Latina no existe una cifra única de partidos registrados debido a que cada país posee su propia legislación y organismos electorales. Sin embargo, para 2025 y 2026, la región presenta una fragmentación política significativa, con cientos de agrupaciones activas que abarcan todo el espectro ideológico.

Cantidad de Partidos por País (Datos 2025-2026)

El número de partidos varía drásticamente según el sistema electoral local:

Perú: Es actualmente uno de los países con mayor fragmentación. Para las elecciones generales de 2026, se han inscrito un récord histórico de 43 partidos políticos ante el Jurado Nacional de Elecciones.

México: Presenta un sistema más concentrado con siete partidos nacionales con registro ante el Instituto Nacional Electoral (INE): Morena, PAN, PRI, PVEM, PT, Movimiento Ciudadano y PRD (aunque este último perdió su registro federal recientemente tras las elecciones de 2024).

Brasil y Colombia: Ambos países mantienen sistemas multipartidistas robustos con decenas de agrupaciones. Brasil, por ejemplo, suele superar los 30 partidos registrados.

Mapa Ideológico de la Región

La tendencia actual muestra una región dividida y en constante cambio, con un avance notable de las fuerzas de derecha en el último año:

Giro a la Derecha (2025-2026): Se observa un fortalecimiento de partidos de derecha y ultraderecha en países como Chile, Argentina, Ecuador y El Salvador. Analistas destacan la influencia de figuras alineadas con corrientes conservadoras globales.

Eje de Izquierda: Las tres economías más grandes —Brasil, México y Colombia— permanecen gobernadas por fuerzas de izquierda o centro-izquierda, aunque enfrentarán desafíos electorales cruciales en 2026.

Fragmentación y Pragmatismo: En países como Perú y Costa Rica, la ideología tradicional (izquierda vs. derecha) ha cedido terreno ante un «superciclo electoral» más pragmático y personalista, donde los partidos funcionan más como plataformas electorales que como instituciones ideológicas sólidas.

Próximos Eventos Clave (2026)

Varios países renovarán sus liderazgos en 2026, lo que redefinirá el balance ideológico:

Perú: Elecciones generales en abril de 2026.

Colombia: Elecciones presidenciales y legislativas.

Brasil: Elecciones generales en octubre de 2026.

Ante tal panorama, la sociedad mexicana requiere que la clase política partidista recoloque su agenda de prioridades, reconociendo la madurez política de los ciudadanos y el hecho de que su palabra, expresada en las urnas, es una forma de premiar o castigar a los políticos atrapados en los usos y costumbres de antaño.

 

 

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