Condenan a cuatro años de prisión a traficante de totoaba en México: deberá pagar 19 millones de pesos

El tráfico ilegal de totoaba, una especie marina en peligro de extinción, volvió a quedar bajo la atención de las autoridades mexicanas tras la sentencia de cuatro años de prisión contra un hombre que fue detenido en Sonora con 41 vejigas natatorias de este pez. Además de la pena privativa de libertad, deberá pagar una multa de 19 millones de pesos, equivalente a aproximadamente un millón de dólares.

La Fiscalía General de la República (FGR) informó que la sentencia se obtuvo a partir de una investigación coordinada con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). El hombre fue declarado penalmente responsable de un delito contra la biodiversidad por hechos ocurridos el 10 de diciembre de 2019.

De acuerdo con la información oficial, elementos de la entonces Secretaría de la Defensa Nacional y de la Policía Estatal de Seguridad Pública de Sonora realizaron la detención, durante la cual encontraron 35 envoltorios que contenían las vejigas natatorias de totoaba. Estos órganos, conocidos comercialmente como buches, son una de las partes más codiciadas del pez en los circuitos clandestinos de comercialización.

El caso evidencia los desafíos que enfrenta México para combatir el tráfico de especies protegidas, una actividad impulsada por la elevada demanda de productos de fauna silvestre en mercados internacionales.

¿Por qué es tan valiosa la totoaba en el mercado negro?

La totoaba (Totoaba macdonaldi) es un pez marino endémico del golfo de California, es decir, su distribución natural se encuentra en esta región de México. Puede alcanzar alrededor de dos metros de longitud y un peso de hasta 150 kilogramos, características que la convierten en uno de los peces de mayor tamaño de su entorno.

Sin embargo, el principal atractivo económico para los traficantes no es su carne, sino su vejiga natatoria, un órgano interno que ayuda al pez a regular su flotabilidad. En determinados mercados asiáticos, especialmente en China, este producto se comercializa a precios elevados debido a su uso tradicional en la gastronomía y a creencias sobre sus supuestas propiedades medicinales y afrodisíacas.

Estas atribuciones no constituyen evidencia científica de beneficios para la salud. Aun así, la demanda de las vejigas natatorias ha generado incentivos económicos para capturar totoabas ilegalmente y trasladar sus órganos a redes de comercio clandestino.

En México, la pesca de esta especie está prohibida. Su captura y comercialización ilegales representan una amenaza para la conservación de sus poblaciones, que ya enfrentan una larga historia de explotación.

Una especie protegida desde hace décadas

La totoaba fue declarada oficialmente en peligro de extinción en 1991. Desde entonces, distintas acciones de conservación han buscado favorecer su reproducción y recuperar sus poblaciones en el golfo de California.

El problema va más allá de la extracción directa de ejemplares. La pesca ilegal también puede afectar a otras especies marinas que comparten su hábitat, especialmente a la vaquita marina, un pequeño cetáceo endémico del Alto Golfo de California que queda atrapado accidentalmente en redes utilizadas para capturar totoaba.

La relación entre ambas especies ha convertido el combate al tráfico de este pez en una prioridad para la conservación marina. Las redes de pesca ilegales representan uno de los principales riesgos para la supervivencia de la vaquita marina, cuya población se encuentra en una situación crítica.

Por ello, las medidas para frenar la captura y comercialización de totoaba no solo buscan proteger a una especie de pez, sino también reducir las amenazas para el conjunto del ecosistema.

México impulsa la reproducción y liberación de totoabas

Junto con las acciones contra el tráfico ilegal, México ha desarrollado programas de reproducción en cautiverio y repoblación para contribuir a la recuperación de la especie.

En junio de 2025, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) informó sobre la liberación de aproximadamente 40 mil crías de totoaba en la playa Santispac, ubicada en el municipio de Mulegé, Baja California Sur, en el golfo de California. Los ejemplares tenían alrededor de 25 centímetros de longitud.

Con esa liberación, el número acumulado de totoabas reintroducidas en la región alcanzó los 270 mil ejemplares, según las cifras difundidas por la dependencia.

La Semarnat atribuyó estos avances al trabajo de las Unidades de Manejo para la Conservación de Vida Silvestre (UMA), instalaciones autorizadas que participan en el cuidado, reproducción y manejo de especies silvestres. En México existen nueve unidades dedicadas a la totoaba en Baja California y Baja California Sur.

Estas instalaciones habían producido alrededor de tres millones de ejemplares en los años anteriores al anuncio. De ese total, poco más de 20% había sido liberado con el propósito de repoblar su hábitat natural y reforzar las poblaciones silvestres.

La reproducción en cautiverio constituye una herramienta de conservación, aunque la liberación de ejemplares no garantiza por sí sola la recuperación de la especie. Para lograr resultados duraderos también es necesario proteger su hábitat, reducir la pesca ilegal y vigilar las condiciones de supervivencia de los peces reintroducidos.

La conservación requiere combatir el comercio ilegal

La sentencia contra el hombre detenido en Sonora representa una acción judicial frente al tráfico de una especie protegida. La pena de prisión y la sanción económica buscan establecer consecuencias legales por los delitos contra la biodiversidad, aunque el impacto de estas medidas dependerá también de la capacidad de las autoridades para desarticular las redes de captura, transporte y comercialización.

La protección de la totoaba exige mantener los esfuerzos de vigilancia y cooperación entre las instituciones ambientales y de seguridad, además de fortalecer las estrategias de conservación y reducir la demanda de productos obtenidos ilegalmente.

México enfrenta así un doble desafío: impedir que el valor comercial de las vejigas natatorias siga incentivando la explotación clandestina y garantizar que los programas de reproducción y repoblación contribuyan a recuperar las poblaciones naturales.

La supervivencia de la totoaba y la protección de otras especies amenazadas del golfo de California dependen de que las acciones contra el tráfico ilegal se mantengan a largo plazo y se acompañen de medidas eficaces para conservar uno de los ecosistemas marinos más importantes del país.

 

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