Estados Unidos lanzó este martes 1 de septiembre nuevos ataques aéreos contra objetivos vinculados con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) de Irán, en una nueva escalada del conflicto que amenaza con afectar todavía más al comercio mundial de petróleo.
El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que sus fuerzas atacaron posiciones iraníes después de recientes intentos de agredir buques comerciales en el estrecho de Ormuz y a militares estadounidenses desplegados en la región.
La nueva ofensiva ocurrió apenas un día después de que Estados Unidos atacara lanzadores de cohetes en la isla de Larak, ubicada en la zona del estrecho de Ormuz.
De acuerdo con reportes desde Irán, se registraron explosiones en Qeshm, Bandar Abbas y Chabahar, tres puntos estratégicos del sur del país.
Los ataques representan la primera nueva oleada importante de bombardeos estadounidenses contra territorio continental iraní en más de un mes y reavivan las posibilidades de una escalada regional.
¿Por qué Estados Unidos atacó Irán?
Washington sostiene que sus operaciones tienen como objetivo proteger la navegación comercial en el estrecho de Ormuz.
CENTCOM señaló que la nueva ofensiva se produjo después de intentos atribuidos a las fuerzas iraníes de atacar embarcaciones comerciales y efectivos estadounidenses.
La tensión aumentó durante los últimos días después de que dos petroleros cargados con crudo saudita fueran alcanzados por proyectiles mientras intentaban atravesar el estrecho. Organismos marítimos británicos también reportaron incidentes contra embarcaciones en la zona, aunque inicialmente no se estableció públicamente quién fue responsable de todos los ataques.
Estados Unidos asegura que previamente había despejado de minas los principales corredores utilizados por la navegación internacional, pero mantiene vigilancia sobre la zona ante la posibilidad de nuevos ataques o intentos de minado.
Irán amenaza con responder
El gobierno de Masoud Pezeshkian advirtió que Irán responderá si Estados Unidos continúa incumpliendo, según Teherán, los compromisos establecidos durante las negociaciones de junio.
El presidente iraní aseguró que su país está dispuesto a regresar al acuerdo de cese de hostilidades si Washington también retoma sus compromisos.
El entendimiento alcanzado en junio contemplaba un periodo de 60 días de negociaciones, durante el cual se buscaba reducir las hostilidades y avanzar hacia un acuerdo más amplio.
Sin embargo, el proceso no logró consolidarse y el intercambio de ataques volvió a intensificarse durante los últimos días.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que podría ordenar ataques todavía más severos si Teherán responde militarmente.
Trump también ha insistido en que las acciones estadounidenses buscan impedir que Irán vuelva a amenazar el tráfico marítimo en la región.
Irán amenaza con afectar las exportaciones de petróleo
Uno de los mayores riesgos de la nueva escalada está relacionado con el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio energético mundial.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, aseguró que su país tiene capacidad para impedir que otros países utilicen el estrecho para exportar petróleo.
“Nadie podrá exportar petróleo”, advirtió Qalibaf en caso de que Estados Unidos intente impedir las exportaciones petroleras desde el golfo Pérsico.
El político iraní también sostuvo que Teherán mantiene el control de facto sobre la vía marítima y afirmó que actualmente solo una fracción del tráfico que normalmente cruza el estrecho consigue hacerlo.
El petróleo ya resiente la nueva escalada
El conflicto tiene consecuencias que van mucho más allá de Estados Unidos e Irán, debido a la importancia del estrecho de Ormuz para el mercado energético.
La zona es una ruta fundamental para el traslado de crudo y otros productos energéticos desde el golfo Pérsico hacia los mercados internacionales.
La nueva escalada ya provocó un incremento en los precios internacionales del petróleo. Según reportes de mercado, el Brent llegó a subir alrededor de 4.4%, hasta superar los 94 dólares por barril, ante el temor de nuevas interrupciones en el suministro.
Además, las exportaciones iraníes ya se encuentran severamente afectadas por el bloqueo estadounidense. Datos citados por Reuters señalan que los embarques de crudo de Irán cayeron de aproximadamente 2 millones de barriles diarios en marzo a entre 220 mil y 255 mil barriles diarios en agosto.
¿Qué puede pasar ahora?
La principal preocupación internacional es que los ataques desencadenen una nueva escalada militar en Medio Oriente.
Irán ya respondió a ataques estadounidenses anteriores con misiles contra posiciones de Estados Unidos en Jordania, mientras que Emiratos Árabes Unidos informó que interceptó un dron iraní sobre sus aguas.
Al mismo tiempo, Teherán ha dejado abierta la posibilidad de regresar a la vía diplomática si Washington acepta nuevamente los compromisos establecidos en junio.
La situación mantiene bajo presión al estrecho de Ormuz, al mercado petrolero y a las rutas marítimas internacionales.
Por ahora, tanto Washington como Teherán mantienen posiciones enfrentadas, mientras crece el riesgo de que nuevos ataques contra buques o instalaciones militares provoquen una escalada todavía mayor.
