¡GoPro no se rinde! La marca de cámaras apuesta por la IA para salir de la crisis

GoPro, la marca que convirtió las cámaras de acción en un producto popular entre deportistas, creadores y viajeros, prepara un cambio de rumbo después de varios años de presión financiera.

La empresa anunció el 1 de septiembre de 2026 un acuerdo definitivo para fusionarse con Starman Optical, compañía estadounidense especializada en óptica, fotónica y transceptores ópticos utilizados en infraestructura tecnológica.

El acuerdo contempla un pago total de 285 millones de dólares a los accionistas de GoPro, equivalente a 1.14 dólares por acción. Una vez completada la operación, los actuales accionistas conservarán aproximadamente 10% de la empresa combinada, mientras que Starman tendrá el control mayoritario.

La operación todavía requiere aprobaciones regulatorias y de los accionistas de GoPro y se espera que concluya hacia finales de 2026.

Las cámaras GoPro no van a desaparecer

Aunque el acuerdo abre la puerta a negocios relacionados con IA, centros de datos, defensa, gobierno, robótica y aeroespacial, GoPro aseguró que continuará respaldando sus productos dirigidos al consumidor.

La empresa también mantendrá su plataforma de suscripción y servicios en la nube, mientras amplía su catálogo hacia nuevos mercados.

Es decir, la GoPro que conocemos no desaparece de inmediato. La diferencia es que la compañía pretende dejar de depender exclusivamente de las cámaras de acción para generar ingresos.

La estrategia aprovechará el conocimiento acumulado por GoPro en óptica, imagen y procesamiento de imágenes, además de una cartera de propiedad intelectual que supera las 2 mil 500 patentes estadounidenses.

¿Qué tiene que ver GoPro con la inteligencia artificial?

Aquí está uno de los puntos centrales de la operación.

Starman Optical fabrica transceptores ópticos, dispositivos capaces de convertir datos eléctricos en señales de luz para transmitir información mediante fibra óptica.

Estos componentes son importantes para los centros de datos, especialmente aquellos que requieren mover enormes cantidades de información para aplicaciones de inteligencia artificial.

La empresa combinada pretende incorporar los transceptores ópticos fabricados en Estados Unidos al portafolio de GoPro y buscar oportunidades dentro del creciente mercado de infraestructura para IA.

Por eso, más que transformar una cámara GoPro en un dispositivo de inteligencia artificial, el acuerdo busca que la compañía entre a una cadena tecnológica completamente distinta: la infraestructura óptica que permite mover datos a gran velocidad.

La apuesta también apunta a defensa y aeroespacial

La nueva estrategia no se limita a los centros de datos.

GoPro ya había anunciado en abril de 2026 que exploraría oportunidades en los sectores de defensa y aeroespacial, con apoyo de la consultora Oliver Wyman.

La empresa señaló entonces que sus cámaras y tecnologías de imagen ya son utilizadas en entornos exigentes y que buscaba identificar aplicaciones comerciales más estructuradas dentro de esos sectores.

Con la fusión, esa estrategia toma mayor relevancia. La compañía combinada prevé utilizar la propiedad intelectual y las capacidades de GoPro en imagen y óptica para desarrollar oportunidades en defensa, gobierno, robótica y aeroespacial.

¿Por qué GoPro llegó hasta aquí?

El problema de GoPro no comenzó con la inteligencia artificial.

Después de convertirse en una de las marcas más reconocidas de cámaras de acción, la empresa enfrentó una competencia cada vez mayor, particularmente de fabricantes como DJI e Insta360.

Al mismo tiempo, los teléfonos inteligentes redujeron la necesidad de utilizar una cámara independiente para muchas situaciones cotidianas.

GoPro llegó a la Bolsa en 2014 con un precio inicial de 24 dólares por acción y durante su primer día de cotización alcanzó una valoración cercana a 4 mil millones de dólares. Desde entonces, su valor bursátil se desplomó alrededor de 96%, de acuerdo con datos citados por Reuters.

La presión financiera continuó durante 2026.

En mayo, la compañía anunció que su consejo de administración había iniciado una revisión de alternativas estratégicas que podían incluir una venta o una fusión, después de recibir propuestas no solicitadas de posibles interesados.

En julio, además, el fundador y director ejecutivo Nicholas Woodman acordó aportar 20 millones de dólares mediante financiamiento para la empresa.

La deuda será uno de los primeros problemas en resolverse

Uno de los efectos inmediatos que GoPro espera obtener de la operación es limpiar su balance financiero.

La compañía tenía aproximadamente 92 millones de dólares de deuda, cantidad que será liquidada completamente cuando se concrete la transacción.

Eso dejaría a la empresa combinada con un balance sustancialmente libre de deuda, según los términos anunciados.

La operación también busca fortalecer la capacidad de inversión de GoPro y trasladar parte de la producción de componentes ópticos a Estados Unidos.

GoPro seguirá cotizando en Nasdaq

Otro punto que puede generar confusión es que la operación no significa que GoPro vaya a desaparecer de la Bolsa.

La empresa continuará siendo pública y cotizando en Nasdaq, aunque los accionistas actuales conservarán aproximadamente 10% de la compañía combinada después del cierre.

El anuncio provocó una fuerte reacción en el mercado. Las acciones de GoPro llegaron a subir más de 50% tras conocerse el acuerdo, de acuerdo con reportes financieros publicados después del anuncio.

De las cámaras de acción a la infraestructura de IA

El movimiento muestra hasta qué punto GoPro está intentando ampliar su negocio.

La empresa continuará fabricando cámaras y desarrollando servicios para consumidores, pero ahora tendrá acceso a una tecnología relacionada con uno de los mercados que más inversión concentra: la infraestructura para inteligencia artificial.

La apuesta combina dos activos diferentes.

Por un lado, GoPro aporta marca, tecnología de imagen, óptica, propiedad intelectual y experiencia en productos de consumo.

Por el otro, Starman Optical aporta tecnología de transceptores ópticos, fotónica y capacidades de fabricación en Estados Unidos.

El reto será convertir esa combinación en nuevos ingresos sin descuidar el negocio que convirtió a GoPro en una marca mundial.

Por ahora, las cámaras seguirán siendo parte del catálogo. La diferencia es que, después de más de una década de depender principalmente de ellas, GoPro busca que su siguiente capítulo también se escriba en centros de datos, inteligencia artificial, óptica avanzada y tecnología para sectores estratégicos.

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