Ciudad de México, 18 de octubre de 2026. La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán afirmó que dos superpetroleros se incendiaron tras impactar con minas navales en el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del mundo. Según la versión difundida por medios estatales iraníes, cada embarcación transportaba alrededor de dos millones de barriles de crudo y navegaba por una ruta que Teherán considera no autorizada. Las autoridades iraníes también señalaron que los buques habían apagado sus sistemas de posicionamiento y radar; sin embargo, no se habían confirmado de forma independiente sus identidades, el estado de las tripulaciones ni la causa de las explosiones.
Los incidentes ocurren en medio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, iniciada a finales de febrero, y de las restricciones que han afectado la navegación por el estrecho. Teherán sostiene que los barcos deben obtener autorización para transitar, mientras que Washington y sus aliados rechazan esas limitaciones y afirman que trabajan para mantener abierta la vía marítima. La agencia británica UKMTO ha documentado otros ataques recientes contra buques comerciales en la zona, aunque sus reportes describen impactos de proyectiles no identificados y no confirman de manera independiente la versión iraní sobre los dos superpetroleros.
La escalada también mantiene la presión sobre los mercados energéticos. El Brent cerró el viernes 16 de octubre en 109.86 dólares por barril, su nivel más alto desde mayo, ante los temores por posibles interrupciones del suministro. Reuters reportó el domingo que el precio retrocedió posteriormente en medio de cambios en las expectativas de abastecimiento, aunque persiste la incertidumbre geopolítica. Antes de la guerra, por Ormuz transitaba aproximadamente una quinta parte del consumo mundial de petróleo, por lo que cualquier interrupción prolongada puede repercutir en los precios de la energía y los costos del transporte.
