La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que el actual brote de ébola, causado por la especie Bundibugyo, ha superado la capacidad de respuesta operativa en la República Democrática del Congo (RDC). Hasta el reporte del 24 de mayo, se contabilizan más de 1,000 casos entre sospechosos y confirmados.
A diferencia de brotes previos provocados por la cepa Zaire, que presenta una letalidad de hasta el 90%, esta epidemia registra una tasa de mortalidad inferior al 25%. Sin embargo, la ausencia de vacunas o tratamientos aprobados para esta variante específica complica las labores de contención.
Los registros de la OMS atribuyen al virus 10 muertes confirmadas y 223 sospechosas en territorio congoleño. A esto se suma 1 deceso confirmado y 7 casos detectados en Uganda, país que ha optado por cerrar su frontera de manera inmediata para evitar la expansión del patógeno.
El impacto en la población infantil es crítico. Según la organización Save The Children, el 25% de las muertes confirmadas corresponden a menores de edad, y el 14% de estas víctimas son niños menores de cinco años.
Para las autoridades sanitarias, el mayor obstáculo es el conflicto armado en la región oriental del país. El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, enfatizó que la caída de bombas y la inestabilidad impiden el seguimiento de contactos y la generación de confianza comunitaria necesaria para el aislamiento de enfermos.
Las excepciones al cierre fronterizo impuesto por Uganda se limitan estrictamente a personal autorizado, convoyes humanitarios, alimentos y fuerzas de seguridad. Los viajeros provenientes de la RDC deberán cumplir un periodo de cuarentena obligatoria de 21 días.
La situación se agrava con el hacinamiento en los centros de tránsito de Uganda, que operan actualmente al doble de su capacidad instalada, según reportes de la ACNUR. La OMS advierte que la cifra real de contagios podría ser mayor a la registrada debido a periodos de circulación del virus sin detección previa.
