Durante décadas, la atención sobre la salud mental en el periodo posterior al nacimiento de un hijo se ha centrado principalmente en las madres. Sin embargo, una creciente cantidad de investigaciones está poniendo el foco en los padres, quienes también enfrentan importantes desafíos emocionales y psicológicos durante la transición a la paternidad. Dos estudios recientes publicados en la revista científica American Journal of Public Health revelan que la licencia por paternidad desempeña un papel fundamental en el bienestar mental de los hombres y podría convertirse en una herramienta clave de salud pública.
Las investigaciones coinciden en que el acceso a permisos parentales remunerados y la posibilidad de disponer de tiempo suficiente para cuidar a un recién nacido pueden reducir significativamente el riesgo de ansiedad y depresión en los padres. Los hallazgos sugieren que estas licencias no solo benefician a los trabajadores, sino que tienen efectos positivos en toda la dinámica familiar y en el desarrollo de los niños.
Uno de los estudios fue realizado por investigadores de la Universidad Northwestern y el Hospital Infantil Ann & Robert H. Lurie de Chicago. Los científicos analizaron información recopilada a través de la Encuesta sobre la Paternidad en Ohio (OFS) entre 2022 y 2023, considerada una de las bases de datos más completas sobre las experiencias de los padres durante el periodo perinatal en Estados Unidos.
La investigación incluyó a 4.290 hombres que habían sido padres por primera vez. Mediante herramientas de evaluación clínica validadas, los investigadores analizaron la relación entre el tipo de licencia parental utilizada y la aparición de síntomas de ansiedad y depresión.
Los resultados mostraron que el 6,6 % de los participantes presentaba síntomas depresivos y el 11 % manifestaba ansiedad. Además, las condiciones laborales y económicas influyeron de manera significativa en estos indicadores.
El análisis reveló que el 54 % de los padres había tomado una licencia remunerada, mientras que el 22 % utilizó una licencia sin sueldo. Otro 15 % no tomó ningún permiso y un 9 % combinó períodos remunerados y no remunerados.
Las diferencias en salud mental fueron notables. Los hombres que recurrieron a una licencia sin remuneración presentaron un 58 % más probabilidades de experimentar síntomas de ansiedad en comparación con aquellos que contaban con un permiso pagado. Asimismo, quienes deseaban tomarse una licencia pero no pudieron hacerlo registraron mayores niveles tanto de ansiedad como de depresión.
Los investigadores identificaron además que las razones económicas constituyen una de las principales barreras para que los padres hagan uso de estos beneficios. Entre quienes reportaron problemas de salud mental y no solicitaron una licencia parental, tres de cada cuatro señalaron dificultades financieras como el principal motivo.
Los datos muestran que la presión económica puede agravar la vulnerabilidad emocional que acompaña el nacimiento de un hijo. La necesidad de mantener los ingresos familiares lleva a muchos hombres a regresar al trabajo de manera anticipada, limitando el tiempo de adaptación a la nueva dinámica familiar y reduciendo las oportunidades de participar activamente en el cuidado del bebé durante las primeras semanas de vida.
Craig Garfield, pediatra del Hospital Lurie y autor principal de la investigación, destacó que los resultados evidencian la importancia de los permisos remunerados para facilitar la transición hacia la paternidad. Según explicó, disponer de tiempo y estabilidad económica permite a los padres involucrarse desde el inicio en el cuidado de sus hijos y afrontar con mejores herramientas los desafíos emocionales de esta etapa.
La magnitud de esta situación en Estados Unidos ya había sido señalada por una investigación previa del propio Garfield publicada en 2025. Ese trabajo encontró que el 64 % de los hombres se toma menos de dos semanas de licencia tras el nacimiento de un hijo, mientras que apenas el 36 % supera ese periodo.
Los hallazgos también ofrecen información valiosa para responsables políticos y empleadores. Los investigadores consideran que ampliar los programas de licencias remuneradas y eliminar barreras económicas podría traducirse en beneficios medibles para la salud de la población y reducir los problemas de salud mental asociados con la llegada de un nuevo integrante a la familia.
Un segundo estudio, desarrollado por investigadores del Instituto Karolinska de Suecia, abordó otra cuestión relevante: cuál es la duración más favorable de una licencia por paternidad para proteger la salud mental de los hombres.
La investigación siguió durante 18 meses a 746 padres suecos. Los participantes respondieron cuestionarios sobre síntomas depresivos cuando sus hijos tenían aproximadamente nueve meses de edad y nuevamente cuando alcanzaron los 27 meses. Los investigadores también recopilaron información detallada sobre la duración de las licencias parentales utilizadas.
Para obtener resultados más precisos, el equipo tuvo en cuenta diversos factores que podían influir en la salud mental, entre ellos la situación socioeconómica de las familias, las condiciones del hogar, los síntomas depresivos previos de los participantes y la duración de la licencia tomada por las madres.
Los resultados mostraron que los hombres que disfrutaron varios meses de licencia parental presentaron un menor riesgo de desarrollar síntomas depresivos durante los primeros años de vida de sus hijos. Sin embargo, los beneficios no parecieron aumentar indefinidamente con permisos cada vez más largos.
En particular, los padres que se tomaron entre 14 y 40 semanas de licencia registraron una probabilidad significativamente menor de sufrir depresión en comparación con quienes solo utilizaron hasta cuatro semanas de permiso. En cambio, quienes tomaron entre cinco y trece semanas no mostraron diferencias claras, mientras que aquellos que superaron las 40 semanas tampoco obtuvieron beneficios adicionales evidentes respecto al grupo de referencia.
De acuerdo con Michael Wells, profesor del Departamento de Salud de la Mujer y el Niño del Instituto Karolinska y uno de los autores del estudio, los resultados sugieren que los padres pueden obtener mayores beneficios psicológicos cuando disfrutan de un permiso superior a los 90 días, pero sin exceder aproximadamente el 60 % del total de la licencia parental disponible.
Estas conclusiones aportan una nueva perspectiva sobre la importancia de la paternidad activa y el papel que desempeñan las políticas laborales en el bienestar familiar. Más allá de facilitar el cuidado de los recién nacidos, las licencias parentales adecuadas parecen convertirse en una herramienta efectiva para proteger la salud mental de los padres, fortalecer los vínculos familiares y favorecer un entorno más saludable para el desarrollo infantil.
La evidencia científica comienza así a dejar un mensaje claro: la llegada de un hijo transforma profundamente la vida de ambos progenitores, y brindar apoyo a los padres durante esta etapa no solo beneficia a los hombres, sino también a sus parejas, sus hijos y a la sociedad en su conjunto.
