El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, confirmó la inclusión oficial de las fuerzas de seguridad de Israel y Rusia en el informe anual sobre violencia sexual vinculada a conflictos. Esta decisión se fundamenta en la recepción y verificación de acusaciones presentadas principalmente por prisioneros en ambos contextos bélicos.
La determinación llega tras una advertencia emitida por Guterres en agosto de 2025, donde se notificó a ambos Estados sobre el riesgo inminente de ser incorporados al listado. Pese a las notificaciones previas, la ONU documentó de manera continua incidentes y patrones de abuso sexual en el marco de la invasión en Ucrania y en los territorios palestinos ocupados.
Los datos recabados indican que las violaciones y agresiones documentadas están intrínsecamente ligadas a las operaciones de seguridad y control territorial ejercidas por los ejércitos en mención. El documento, al cual la Agencia France-Presse (AFP) tuvo acceso este jueves, servirá como base para la próxima sesión informativa ante el Consejo de Seguridad.
Las agencias de derechos humanos de la ONU han señalado que la persistencia de estos actos constituye una violación grave al derecho internacional humanitario. La inclusión en este informe es una medida de transparencia diseñada para presionar a los Estados miembros a que investiguen y sancionen los abusos cometidos por sus fuerzas.
A nivel logístico, este proceso de monitoreo requiere una infraestructura de verificación en terreno que Naciones Unidas ha mantenido en las zonas afectadas desde el inicio de las hostilidades. La metodología implica entrevistas protegidas con víctimas, análisis forenses y seguimiento de reportes judiciales.
El informe final, que será entregado formalmente a los 15 miembros del Consejo de Seguridad, subraya la dificultad de obtener justicia en conflictos de larga duración. La tipificación de estos incidentes como crímenes de guerra queda bajo el escrutinio de los organismos internacionales especializados en justicia penal.
Este registro anual es una herramienta de presión política. Históricamente, la presencia de Estados en este apartado del reporte ha detonado revisiones internas sobre las reglas de enfrentamiento y los protocolos de detención aplicados por sus respectivos ministerios de defensa.
