Cuando se piensa en dinosaurios, es común imaginar enormes criaturas que dominaron la Tierra durante millones de años. Desde colosos como el Argentinosaurus, capaz de alcanzar unos 30 metros de longitud y un peso de hasta 90 toneladas, hasta especies del tamaño de una liebre, estos reptiles prehistóricos conquistaron prácticamente todos los ecosistemas terrestres. Sin embargo, existe una curiosa ausencia en el registro fósil: nunca hubo dinosaurios tan pequeños como un ratón.
Un nuevo estudio publicado en la revista científica Evolution propone una explicación para este misterio evolutivo. De acuerdo con la investigación, la razón no estaría relacionada con limitaciones biológicas o fisiológicas de los dinosaurios, sino con la intensa competencia que enfrentaron por parte de los primeros mamíferos, que ya ocupaban con éxito los nichos ecológicos reservados para animales de pequeño tamaño.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores emplearon modelos matemáticos que analizaron la evolución del tamaño corporal en distintos grupos de vertebrados. Los resultados mostraron que factores como el metabolismo y las necesidades energéticas ayudan a explicar el tamaño de mamíferos, aves y tortugas, pero no son suficientes para entender por qué los dinosaurios nunca evolucionaron hacia dimensiones realmente diminutas.
Los científicos sostienen que los primeros mamíferos encontraron una ventaja evolutiva al adaptarse a los llamados microecosistemas, espacios ecológicos donde prosperan animales pequeños gracias a que requieren menos alimento, alcanzan la madurez sexual con mayor rapidez y pueden reproducirse en menos tiempo.
Stephanie Lechki, paleontóloga de la Universidad de Princeton y coautora del estudio, explicó que la mayoría de los grupos de animales, tanto actuales como extintos, cuentan con especies muy pequeñas que suelen dominar estos ecosistemas.
Según la investigadora, los animales de reducido tamaño necesitan menos recursos para sobrevivir y pueden multiplicarse con mayor rapidez, características que les permiten ocupar exitosamente estos nichos ecológicos. Esa ventaja habría impedido que los dinosaurios desarrollaran especies comparables en tamaño.
Aunque algunos dinosaurios eran relativamente pequeños, ninguno se acercó a las dimensiones de los animales más diminutos que existen en la actualidad. Entre los más pequeños conocidos se encuentran el Microraptor, con un peso aproximado de 430 gramos; el Anchiornis, de unos 530 gramos, y el Fruitadens, que rondaba los 730 gramos.
Aun así, estas especies eran considerablemente más grandes que algunos de los vertebrados actuales más pequeños del planeta. El colibrí zunzuncito pesa apenas 1.75 gramos, la musaraña etrusca alrededor de 1.8 gramos y ciertos geckos enanos pueden llegar a pesar tan solo 0.15 gramos.
Roger Benson, paleontólogo del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York y coautor del estudio, señala que la mayoría de las especies vivas son mucho más pequeñas que los dinosaurios más reducidos conocidos. Para el investigador, la ausencia de dinosaurios diminutos significa que todos esos nichos ecológicos permanecieron fuera de su alcance durante millones de años.
La investigación también plantea que esta división de tamaños entre dinosaurios y mamíferos se mantuvo estable desde que los dinosaurios aparecieron hace aproximadamente 230 millones de años hasta la extinción masiva provocada por el impacto del asteroide Chicxulub hace unos 66 millones de años.
Durante ese extenso periodo, los pequeños mamíferos habrían impedido que los dinosaurios colonizaran los ecosistemas reservados para especies diminutas, mientras que los grandes dinosaurios limitaron el crecimiento de los mamíferos hacia tamaños mayores. Se trató, según los autores, de una competencia evolutiva en ambos sentidos.
Tras la desaparición de los dinosaurios no avianos, los mamíferos aprovecharon los espacios ecológicos que quedaron vacíos y comenzaron una rápida diversificación, dando origen a especies de todos los tamaños, incluidos grandes herbívoros y depredadores.
Los investigadores también consideraron otra posibilidad: que sí hubieran existido dinosaurios extremadamente pequeños, pero que sus fósiles nunca se conservaran. Sin embargo, consideran poco probable esta hipótesis, ya que los mismos yacimientos donde se han encontrado restos de dinosaurios también preservan fósiles de otros animales pequeños de la misma época.
La única excepción dentro del linaje de los dinosaurios fueron las aves. Sus ancestros lograron escapar de esta competencia al desarrollar el vuelo hace aproximadamente 130 millones de años, lo que les permitió explorar nuevos ambientes y evolucionar hacia tamaños mucho más reducidos.
Gracias a esa innovación evolutiva, las aves pudieron ocupar nichos ecológicos inaccesibles para otros dinosaurios. Los investigadores consideran que esta capacidad explica, en gran medida, la enorme diversidad que presentan actualmente, con más de 12 mil especies distribuidas en prácticamente todos los ecosistemas del planeta.
El estudio ofrece una nueva perspectiva sobre la evolución de los dinosaurios y demuestra que el tamaño de una especie no depende únicamente de su biología, sino también de la competencia con otros organismos y de las oportunidades que ofrece el entorno para ocupar distintos nichos ecológicos.
