Una pipa que surtía gas LP a un domicilio en la colonia Las Granjas, Cuernavaca, generó una fuga que terminó en deflagración e incendio este jueves 6 de agosto, alrededor de las 13:19 horas. El estallido se sintió como un trueno seco que partió la tarde en dos y dejó 21 personas con quemaduras de distinto grado.
La Coordinación Estatal de Protección Civil Morelos aclaró de entrada que la pipa misma no explotó. El gas se escapó mientras se abastecía un domicilio en la calle 10 de Abril esquina con Francisco Villa, en los límites con Jiutepec. La nube inflamable se incendió y la onda expansiva hizo el resto.
Veintiún personas resultaron lesionadas. Quince fueron trasladadas en ambulancias y cinco llegaron por sus propios medios. Presentan quemaduras de primero, segundo y tercer grado. Al menos cinco de ellas recibieron atención en el Hospital General Regional del IMSS en Cuernavaca. No se reportaron fallecidos.
Nueve viviendas quedaron afectadas, cuatro vehículos dañados o calcinados y siete postes de luz y telecomunicaciones fuera de servicio. Un taller de cantera y un terreno baldío también recibieron el golpe. La columna de humo negro se levantó tan alta que se veía desde varias colonias aledañas.
¿Qué cambia para quien vive por ahí? La zona permanece acordonada. Protección Civil, bomberos, Guardia Nacional y autoridades municipales de Cuernavaca y Jiutepec trabajan coordinados. El fuego se controló cerca de las 14:30 horas, pero continúan los recorridos casa por casa para descartar heridos o mascotas atrapadas.
Las familias de los inmuebles cercanos fueron evacuadas de manera preventiva. La Policía Vial mantiene operativo para que las unidades de emergencia circulen sin trabas. La gobernadora Margarita González Saravia pidió a la población mantener la calma, evitar la zona e informarse solo por canales oficiales.
Las hipótesis que se investigan son dos: una falla mecánica de la unidad o una fuga durante el abastecimiento. La CEPCM ya instaló el Sistema de Comando de Incidentes y sigue evaluando riesgos residuales.
Mientras las investigaciones avanzan, el mensaje para los vecinos es claro: no se acerquen, no compartan videos sin verificar y esperen los reportes oficiales. Una deflagración de este tipo no es solo fuego: es una sacudida que deja la calle olorosa a quemado y la gente contando las horas hasta que todo vuelva a la normalidad.
Lo que queda es el dato más duro y el más compartible: 21 personas con quemaduras y una colonia que esta tarde aprendió, otra vez, que el gas no perdona cuando se escapa. ¿Quién en tu cuadra todavía cree que “eso nunca pasa aquí”?
