La deficiencia de hierro puede estar presente mucho antes de que aparezca la anemia, y una actualización de la Sociedad Americana de Hematología (ASH) busca facilitar su detección en etapas más tempranas. Las nuevas recomendaciones, publicadas en la revista científica Blood Advances, modifican los valores de ferritina utilizados como referencia y establecen distintos umbrales según la edad, el embarazo, el sangrado menstrual y la presencia de inflamación.
Las directrices de 2026 fueron elaboradas después de revisar los estudios disponibles hasta julio de 2025. El panel multidisciplinario de la ASH incluyó también a una persona con experiencia como paciente y formuló cinco recomendaciones destinadas a orientar las decisiones clínicas en diferentes contextos de atención.
La ferritina, una pieza clave para detectar la falta de hierro
La ferritina es una proteína encargada de almacenar hierro y su concentración en la sangre sirve como una aproximación de las reservas que tiene el organismo. Durante años, los valores utilizados para identificar una deficiencia han variado entre instituciones y poblaciones, una situación que podía dificultar que algunos casos fueran reconocidos oportunamente.
La actualización de la ASH propone umbrales más altos para determinados grupos, de modo que personas cuyos resultados anteriormente podían considerarse dentro de los parámetros aceptables ahora podrían ser identificadas como pacientes con reservas insuficientes de hierro.
El cambio es relevante porque la falta de hierro no necesariamente comienza con una disminución de la hemoglobina. Las reservas pueden agotarse primero y, durante ese periodo, una persona puede presentar deficiencia de hierro aunque todavía no cumpla los criterios utilizados para diagnosticar anemia.
La ASH estima que la deficiencia de hierro afecta aproximadamente a una de cada tres personas en el mundo y señala que numerosos casos permanecen sin identificar, particularmente entre grupos considerados de mayor riesgo.
Estos son los nuevos niveles de ferritina que considera la ASH
Las nuevas recomendaciones establecen criterios diferentes de acuerdo con las características de cada paciente. En niños de 9 meses a 4 años, una ferritina de 20 nanogramos por mililitro (ng/mL) o menos se considera compatible con deficiencia de hierro.
En adultos, personas menstruantes y embarazadas, el umbral general se establece en 30 ng/mL o menos. Para grupos considerados de mayor riesgo, como quienes presentan sangrado menstrual abundante y embarazadas que además tienen anemia, el punto de corte aumenta hasta 50 ng/mL o menos.
La situación cambia cuando existe inflamación. En adultos con inflamación asociada con cáncer, enfermedad inflamatoria intestinal, infecciones u otras condiciones, las recomendaciones consideran deficiencia cuando la ferritina es inferior a 100 ng/mL o cuando la saturación de transferrina es menor de 20%.
La saturación de transferrina mide qué proporción del hierro circulante se encuentra unida a esta proteína transportadora. Este indicador adquiere particular importancia cuando existe inflamación, porque la ferritina también puede aumentar como respuesta inflamatoria y, por lo tanto, un resultado aparentemente normal o elevado no necesariamente significa que las reservas de hierro sean suficientes.
¿Por qué puede haber deficiencia de hierro sin anemia?
El organismo necesita hierro para producir hemoglobina, la molécula presente en los glóbulos rojos que permite transportar oxígeno desde los pulmones hacia los tejidos.
Cuando las reservas comienzan a disminuir, el organismo puede mantener durante cierto tiempo una producción de hemoglobina suficiente para que sus niveles todavía no sean considerados anémicos. Esto significa que la deficiencia de hierro puede aparecer antes que la anemia.
Si el déficit continúa y no se identifica ni se aborda su causa, puede avanzar hasta convertirse en anemia ferropénica, una condición que disminuye la capacidad de la sangre para transportar oxígeno. Por ello, las nuevas recomendaciones ponen el énfasis en detectar la deficiencia independientemente de que exista o no anemia.
Este enfoque también busca prestar atención a síntomas que pueden aparecer cuando las reservas de hierro son bajas. Entre ellos se encuentran el cansancio persistente, debilidad, palidez, falta de aire, dolor de cabeza y dificultad para concentrarse. También pueden presentarse sensación de frío, uñas frágiles o caída del cabello.
Sin embargo, ninguno de estos signos permite confirmar por sí mismo que exista una deficiencia de hierro. Son manifestaciones que pueden tener muchas otras causas y, además, algunas personas pueden permanecer sin síntomas a pesar de tener niveles reducidos de hierro.
Embarazo y menstruaciones abundantes: dos situaciones que requieren atención
Las nuevas recomendaciones prestan especial atención a determinados grupos debido a que sus necesidades de hierro o sus posibilidades de perderlo pueden ser mayores.
Durante el embarazo, las necesidades de hierro aumentan, mientras que las menstruaciones abundantes pueden provocar una pérdida sostenida de este mineral y reducir progresivamente las reservas. Por ello, ambos grupos aparecen entre las poblaciones prioritarias contempladas por las recomendaciones.
También deben considerarse las enfermedades gastrointestinales que pueden interferir con la absorción del hierro, determinadas restricciones alimentarias, las pérdidas de sangre y algunas enfermedades crónicas.
La alimentación puede desempeñar un papel en la disponibilidad del mineral. El hierro hemo, presente principalmente en alimentos de origen animal, suele absorberse con mayor facilidad que el hierro no hemo de fuentes vegetales. La vitamina C puede favorecer la absorción del hierro no hemo, mientras que el té, el café y algunos productos ricos en calcio pueden interferir cuando se consumen junto con alimentos o suplementos de hierro.
La inflamación puede ocultar una deficiencia en los análisis
Uno de los aspectos más importantes de la actualización tiene que ver con las personas que viven con procesos inflamatorios.
La ferritina no solamente refleja las reservas de hierro: también puede aumentar como consecuencia de una respuesta inflamatoria. Esto significa que, en personas con determinadas enfermedades, una cifra que no parece baja podría ocultar que el organismo no dispone de suficiente hierro para sus necesidades.
Por esta razón, la ASH establece para adultos con inflamación un umbral de ferritina inferior a 100 ng/mL y contempla además la saturación de transferrina inferior al 20% como criterio complementario. Entre las situaciones mencionadas están el cáncer, las enfermedades inflamatorias intestinales y las infecciones.
La interpretación, por tanto, no depende de un único número. La historia clínica, los síntomas, los antecedentes de pérdidas de sangre, la alimentación, otros resultados de laboratorio y el examen físico también forman parte de la evaluación que debe realizar un profesional de la salud.
La nueva guía no significa que todas las personas deban tomar suplementos
La actualización de los criterios de diagnóstico no establece que una persona deba comenzar a tomar hierro únicamente porque presente cansancio o porque su ferritina esté cerca de uno de los nuevos umbrales.
De hecho, la deficiencia de hierro puede ser consecuencia de una pérdida de sangre, un problema de absorción, una enfermedad o alguna otra condición que necesita ser investigada. Tomar suplementos sin indicación médica tampoco es recomendable: un exceso de hierro puede ser perjudicial y, además, podría retrasar la búsqueda de la causa real del déficit.
Las nuevas directrices se concentran específicamente en mejorar el diagnóstico, no en establecer un tratamiento único para todos los pacientes. La conducta posterior depende de factores como la edad, la gravedad de la deficiencia, el embarazo, las enfermedades asociadas, la posible causa del déficit y los resultados de otros estudios.
La ASH prevé publicar recomendaciones específicas sobre el tratamiento en 2027. Mientras tanto, las guías de 2026 buscan que médicos y pacientes puedan identificar antes aquellos casos que anteriormente podían quedar fuera de los criterios diagnósticos debido a umbrales más bajos o a la dificultad para interpretar la ferritina en presencia de inflamación.
