La presidenta de la Cámara de Diputados sostuvo un encuentro con la consejera presidenta Guadalupe Taddei para dialogar sobre el futuro de la reforma electoral y el papel que debe jugar el Instituto Nacional Electoral en ese proceso. El mensaje central fue que cualquier cambio a las reglas electorales debe hacerse con responsabilidad, apertura y sin debilitar a la autoridad encargada de organizar las elecciones.
Durante la reunión, la diputada subrayó que hasta el momento no existe una iniciativa formal enviada por el Ejecutivo, por lo que llamó a evitar juicios anticipados. Sin embargo, dejó claro que cuando la propuesta llegue al Congreso, el INE será escuchado, ya que su experiencia técnica es clave para evaluar los alcances reales de una reforma que impacta directamente en la democracia.
La legisladora recordó que el sistema electoral no puede verse únicamente como un gasto. Desde su perspectiva, los recursos destinados a elecciones garantizan certeza, confianza y estabilidad política. Recortar al árbitro electoral, advirtió, podría generar más problemas de los que se buscan resolver y abrir espacios a prácticas ilegales en el financiamiento de campañas.
Uno de los puntos sensibles es el financiamiento público a los partidos. La diputada reconoció que deben corregirse excesos y sancionar irregularidades, pero insistió en que reducir recursos sin un análisis profundo puede propiciar la entrada de dinero ilícito a la política. En ese escenario, afirmó, el costo para el país sería mucho mayor.
También se refirió a la figura de los legisladores plurinominales, señalando que su función es dar representación a sectores que no ganan distritos, pero sí obtienen millones de votos. Eliminar este mecanismo sin alternativas claras, dijo, podría afectar el equilibrio político y la pluralidad en el Congreso.
En un contexto internacional complejo, la presidenta de la Cámara destacó que México necesita mostrar instituciones sólidas y confiables, especialmente cuando mantiene compromisos comerciales como el Tratado entre México Estados Unidos y Canadá. La fortaleza democrática, añadió, también es un factor de confianza para los socios económicos del país.
La reunión cerró con un llamado a construir una reforma electoral mediante el diálogo entre fuerzas políticas, autoridades electorales y sociedad. Para la diputada, el objetivo debe ser claro: mejorar el sistema sin poner en riesgo el derecho al voto ni la credibilidad de las elecciones.
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