El músculo olvidado después de los 40: por qué fortalecer el suelo pélvico puede cambiar tu salud

Con el paso de los años, el cuerpo experimenta cambios que muchas veces pasan desapercibidos hasta que aparecen molestias o problemas de salud. Uno de los más ignorados es el suelo pélvico, un conjunto de músculos fundamentales para funciones tan importantes como el control urinario, el soporte de órganos internos y la estabilidad de la zona abdominal.

Aunque suele hablarse poco de él, especialistas en ginecología advierten que cuidar y fortalecer esta musculatura cobra especial relevancia a partir de los 40 años, etapa en la que comienzan a producirse cambios hormonales que afectan directamente su tono y resistencia.

La ginecóloga Belén Gómez, del Hospital Universitario Infanta Leonor, explica que la disminución progresiva de estrógenos influye en el debilitamiento de esta musculatura.

Según detalla, conforme avanza la edad y disminuyen los niveles hormonales, el tono muscular del suelo pélvico también comienza a perder fuerza. Esta situación puede derivar con el tiempo en problemas como pérdidas involuntarias de orina, sensación de presión en la pelvis o debilidad muscular en la zona íntima.

Por ello, los especialistas insisten en que la prevención es fundamental. Realizar ejercicios específicos de manera constante desde edades tempranas puede ayudar a que el deterioro sea mucho más leve y retrasar la aparición de síntomas relacionados con la debilidad pélvica.

Existe la creencia de que el suelo pélvico solo se deteriora en mujeres que han tenido embarazos o partos vaginales. Sin embargo, aunque estas situaciones sí pueden aumentar el riesgo de debilitamiento, el envejecimiento y los cambios hormonales afectan a todas las mujeres, incluso a quienes nunca han sido madres.

La especialista señala que las mujeres que han pasado por partos vaginales suelen presentar una afectación mayor, pero aclara que el paso del tiempo también influye significativamente en quienes no han tenido hijos.

Entre los ejercicios más recomendados destacan los llamados ejercicios de Kegel, considerados una de las herramientas más efectivas para fortalecer el suelo pélvico. Estos consisten en contraer y relajar de manera controlada los músculos de esta zona, ayudando a mejorar su tono y resistencia.

Para realizarlos correctamente, primero es necesario identificar los músculos implicados y aprender a controlarlos adecuadamente. Los especialistas recomiendan practicar estos ejercicios en condiciones de higiene adecuadas y con movimientos suaves y conscientes.

Una rutina básica puede comenzar tumbándose sobre una esterilla, elevando ligeramente la pelvis y realizando contracciones del suelo pélvico durante varios segundos antes de relajarlos nuevamente. La repetición constante es la clave para obtener resultados.

Además de los ejercicios de Kegel, existen otras disciplinas que pueden complementar el fortalecimiento de esta zona, como los ejercicios hipopresivos y el pilates realizado de forma controlada y preferentemente bajo supervisión profesional.

Los ejercicios hipopresivos ayudan a trabajar la musculatura abdominal profunda y disminuyen la presión sobre el suelo pélvico, mientras que el pilates favorece la estabilidad, la postura y el fortalecimiento general del cuerpo.

Los especialistas aclaran que no se necesita una condición física extraordinaria para comenzar a trabajar esta musculatura. Lo verdaderamente importante es mantener la constancia y convertir estos ejercicios en parte de la rutina diaria.

También advierten sobre ciertos ejercicios de alto impacto que, practicados de forma intensa y repetitiva, pueden aumentar la presión sobre el suelo pélvico. Actividades como correr, saltar o entrenamientos de alta intensidad pueden contribuir al debilitamiento si no se combinan con ejercicios de fortalecimiento adecuados.

Sin embargo, esto no significa que estén completamente prohibidos. Los expertos recomiendan adaptarlos según las necesidades de cada persona, realizarlos con la vejiga vacía y acompañarlos de ejercicios específicos para proteger la musculatura pélvica.

Cuando ya existen síntomas como incontinencia urinaria, pérdidas de orina o prolapsos, la recomendación es prestar mayor atención y evitar actividades de impacto repetitivo hasta fortalecer adecuadamente la zona.

Los especialistas coinciden en que el suelo pélvico suele recibir atención únicamente cuando aparecen problemas, pese a que desempeña un papel esencial en la calidad de vida y el bienestar diario.

Fortalecerlo de manera preventiva puede ayudar no solo a evitar molestias futuras, sino también a mejorar la estabilidad corporal, la salud íntima y la calidad de vida durante el envejecimiento.

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