CDMX a 2 de mayo de 2026.- El Departamento de Defensa de Estados Unidos anunció la retirada de aproximadamente 5,000 soldados estadounidenses estacionados en Alemania, como parte de una revisión estratégica de su presencia militar en Europa. La medida, ordenada por el secretario de Defensa Pete Hegseth, fue confirmada el 1 de mayo mediante un comunicado oficial, en el que se señaló que el repliegue se realizará en un plazo de entre seis y doce meses.
De acuerdo con el Pentágono, la decisión responde a una evaluación integral de las necesidades operativas y las condiciones del entorno estratégico en el continente europeo. Actualmente, Estados Unidos mantiene entre 35,000 y 36,000 efectivos en Alemania, por lo que la reducción representaría cerca del 14% de su presencia en ese país, uno de los principales nodos logísticos y militares de Washington en Europa.
El presidente Donald Trump adelantó que esta reducción podría ampliarse en el futuro, al señalar públicamente que su administración contempla recortes más profundos en el despliegue militar en territorio europeo.
En el plano político, la decisión se produce en un contexto de tensiones diplomáticas con Alemania. El canciller Friedrich Merz había criticado recientemente la estrategia estadounidense en el conflicto con Irán, calificándola de “humillación”, lo que fue interpretado en Washington como una señal de distanciamiento por parte de un aliado clave.
Las reacciones no se hicieron esperar. El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, consideró la medida “previsible” y reiteró la necesidad de avanzar hacia una mayor autonomía militar europea dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Por su parte, la alianza atlántica indicó que analiza los detalles del anuncio para evaluar su impacto en la seguridad regional.
En Estados Unidos, la decisión también generó divisiones. Algunos legisladores republicanos, como el senador Roger Wicker, expresaron preocupación al considerar que el retiro podría enviar señales de debilidad frente a Rusia y afectar la estabilidad estratégica en Europa del Este.
El repliegue anunciado refleja un ajuste en la política de defensa estadounidense y reabre el debate sobre el equilibrio entre compromiso internacional y prioridades nacionales, en un contexto geopolítico marcado por conflictos activos y redefinición de alianzas.
