Ancelotti cambia el partido y Brasil sobrevive

Brasil no ganó desde la comodidad del favorito. Ganó desde la corrección, el empuje y la lectura táctica de un segundo tiempo en el que Carlo Ancelotti cambió el rumbo del partido.

La Canarinha inició con un 4-3-3 formado por Alisson; Danilo, Marquinhos, Gabriel Magalhães y Douglas Santos; Casemiro, Bruno Guimarães y Lucas Paquetá; Rayan, Matheus Cunha y Vinícius Júnior.

Japón respondió con un 3-4-2-1 compacto, con Zion Suzuki en el arco y una estructura pensada para cerrar pasillos interiores, presionar la salida brasileña y atacar los espacios con velocidad.

El plan japonés funcionó durante el primer tiempo. Brasil tuvo la pelota, pero no logró convertir esa posesión en dominio real dentro del área.

Vinícius Júnior quedó rodeado por coberturas constantes, mientras Matheus Cunha tuvo que pelear lejos de zonas cómodas. Brasil circulaba, pero Japón defendía con orden.

La jugada del 0-1 explicó el partido de los primeros 45 minutos. Kaishu Sano interceptó un balón en la salida de Danilo, dejó atrás a Casemiro y terminó la acción con un disparo cruzado.

Brasil perdió seguridad tras el gol. El equipo de Ancelotti no sólo estaba abajo en el marcador; también parecía incómodo ante la energía y disciplina de Japón.

El descanso fue el punto de quiebre. Ancelotti introdujo a Endrick y ajustó el esquema hacia un 4-2-3-1 más vertical, con mayor presencia en el área y ataques menos previsibles.

La modificación empujó a Brasil unos metros más arriba. Bruno Guimarães empezó a aparecer con más claridad, los laterales se sumaron con mayor decisión y Japón comenzó a retroceder.

El empate llegó al minuto 56 con una fórmula directa. Gabriel Magalhães envió un centro preciso y Casemiro ganó en el área para cabecear el 1-1.

Después del empate, el partido cambió de dueño. Brasil empezó a bombardear el área japonesa, mientras Suzuki sostuvo a su selección con atajadas importantes.

Japón intentó resistir con orden, pero el desgaste se hizo evidente. La presión brasileña obligó a salidas cada vez más forzadas y redujo la posibilidad de contragolpear.

La jugada final nació precisamente de una pérdida en zona comprometida. Brasil recuperó, aceleró y Bruno Guimarães encontró a Gabriel Martinelli, quien definió al minuto 90+5.

Ancelotti acertó en los cambios y Brasil sobrevivió a una eliminatoria que se le había complicado. No fue una victoria brillante, pero sí una muestra de reacción competitiva en un partido de alto riesgo.

Entradas relacionadas

Deja tu comentario