La Ciudad de México se posicionó como la primera entidad federativa en recibir capacitación en el Modelo de Certificación y Estandarización de Buenas Prácticas en la Atención en Servicios de Salud (MOCEBPASS), impulsado por el Consejo de Salubridad General, con el objetivo de mejorar la calidad de la atención médica en unidades de primer nivel y servicios especializados como hemodiálisis.
De acuerdo con la Secretaría de Salud de la Ciudad de México, esta capacitación busca homologar criterios de atención en el sistema de salud, en concordancia con la normativa hospitalaria publicada en el Diario Oficial de la Federación. El enfoque central es garantizar servicios seguros, eficientes y sin distinción entre población con o sin seguridad social.
Durante la apertura del programa, el subsecretario Ricardo Arturo Barreiro Perera afirmó que la certificación es una herramienta clave para avanzar hacia la integración de un sistema único de salud. Según el funcionario, el modelo pretende asegurar estándares homogéneos que reconozcan a los pacientes como sujetos de derechos, independientemente de su condición socioeconómica.
Sin embargo, el despliegue de este modelo ocurre en un contexto donde el sistema de salud mexicano enfrenta rezagos históricos. Datos de la Secretaría de Salud y del Instituto Nacional de Estadística y Geografía han señalado brechas en infraestructura, disponibilidad de personal médico y acceso efectivo a servicios, especialmente en zonas urbanas marginadas y periferias metropolitanas.
Por su parte, Cristina González de Jesús, directora general de Certificación del Consejo de Salubridad General, destacó que el MOCEBPASS funciona como una guía operativa para alcanzar la excelencia en los servicios. Subrayó que la coordinación entre niveles de gobierno refuerza el compromiso institucional de colocar al paciente en el centro del sistema, aunque reconoció que su implementación requiere seguimiento continuo y evaluación de resultados.
La capacitación incluyó a personal de diversas instituciones, entre ellas el Hospital Juárez de México, el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), así como clínicas especializadas y áreas de atención a poblaciones vulnerables. Esta participación multisectorial busca alinear prácticas en distintos niveles de atención y ámbitos institucionales.
Especialistas en políticas públicas han señalado que, si bien la estandarización de procesos representa un avance, su impacto dependerá de la capacidad real de las unidades médicas para cumplir con los criterios establecidos. Factores como presupuesto, mantenimiento de equipos, capacitación continua y condiciones laborales del personal serán determinantes para que el modelo no quede limitado a un marco normativo.
En este sentido, la implementación del MOCEBPASS en la capital del país podría funcionar como un piloto nacional. No obstante, su éxito requerirá mecanismos de evaluación transparentes, indicadores medibles y rendición de cuentas, tal como lo han recomendado organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, que enfatiza la calidad y seguridad del paciente como ejes centrales de los sistemas sanitarios.
