Muere Gloria Steinem, referente histórico del feminismo y el periodismo en Estados Unidos

Gloria Steinem, una de las figuras más influyentes del feminismo estadounidense y una periodista que convirtió la denuncia de la desigualdad de género en una parte central de su carrera, murió a los 92 años en Nueva York, informó este jueves su fundación.

La Gloria’s Foundation confirmó el fallecimiento mediante un comunicado publicado en Instagram. De acuerdo con el mensaje, Steinem murió en paz en su casa, acompañada por algunas de las muchas personas que la quisieron. La organización no informó cuál fue la causa de su muerte.

Con su partida desaparece una de las voces más reconocibles del movimiento feminista contemporáneo. Durante más de seis décadas, Steinem combinó el periodismo, la escritura, el activismo y la participación política para colocar en el centro del debate público asuntos relacionados con la igualdad de género y los derechos de las mujeres.

Steinem comenzó su carrera periodística a principios de la década de 1960, en una época en la que las mujeres enfrentaban importantes restricciones sociales, económicas y legales. Entre otras situaciones, muchas todavía necesitaban autorización de sus esposos para abrir una cuenta bancaria, un reflejo de las profundas desigualdades que marcaban la vida cotidiana de las mujeres en Estados Unidos.

Uno de sus primeros trabajos que llamó especialmente la atención fue una investigación sobre las condiciones que enfrentaban las llamadas “conejitas” que trabajaban en el club Playboy de Nueva York. El reportaje expuso el sexismo y las condiciones laborales que padecían las mujeres en aquel entorno y contribuyó a consolidar su reputación como una periodista dispuesta a abordar temas que otros medios evitaban.

Su transformación personal y profesional tomó un nuevo rumbo en 1969, cuando participó en una reunión en la que varias mujeres hablaron abiertamente sobre sus experiencias con el aborto. Para Steinem, aquel encuentro significó un despertar feminista porque le permitió comprender que algunas experiencias que había vivido en silencio también formaban parte de una realidad compartida por muchas otras mujeres.

Steinem había abortado y no se lo había contado a nadie. Años después, recordó aquella experiencia en un texto publicado en New York Magazine y explicó cómo escuchar a otras mujeres hablar de sus propias vivencias le permitió darle un nuevo significado a la suya.

A partir de entonces, su actividad dejó de concentrarse exclusivamente en el periodismo. Steinem comenzó a participar cada vez con mayor intensidad en conferencias, debates, manifestaciones y encuentros políticos. Recorrió Estados Unidos y otros países para hablar sobre los derechos de las mujeres y promover cambios sociales y políticos.

Durante la década de 1970, su influencia alcanzó una nueva dimensión. Fue una de las fundadoras de la revista Ms., publicación que se convirtió en un referente del movimiento feminista y en una plataforma para discutir asuntos relacionados con la vida, el trabajo, la sexualidad, la política y los derechos de las mujeres desde una perspectiva que rompía con los esquemas tradicionales de los medios de comunicación.

También participó en la creación del National Women’s Political Caucus, organización destinada a impulsar la participación de las mujeres en la vida política estadounidense. En esos mismos años colaboró en la organización de la primera Conferencia Nacional de Mujeres, celebrada en Houston, un encuentro considerado importante para la consolidación del movimiento feminista en Estados Unidos.

La trayectoria de Steinem estuvo marcada por la combinación de periodismo y activismo. Su trabajo no se limitó a escribir sobre las desigualdades que enfrentaban las mujeres, sino que buscó convertir esas historias y denuncias en herramientas para impulsar transformaciones sociales.

A lo largo de las décadas, su nombre se convirtió en sinónimo del feminismo estadounidense y también generó debates y controversias, como ocurre con muchas figuras que han ocupado un lugar central en movimientos sociales de gran alcance. Sin embargo, su influencia trascendió generaciones y convirtió su figura en una referencia internacional de la lucha por la igualdad.

En el comunicado con el que confirmó su muerte, su fundación destacó precisamente esa dimensión humana de su personalidad. Señaló que los casi 100 años de vida de Steinem fueron años bien vividos y que continuó trabajando por la igualdad hasta el final.

La organización también resaltó una característica que, más allá de sus discursos y escritos, quienes la conocieron consideraban fundamental en ella: su capacidad para escuchar. Según la fundación, uno de sus mayores dones era hacer que las personas se sintieran vistas y escuchadas, una cualidad que acompañó su espíritu independiente, su curiosidad y su sentido del humor.

La muerte de Gloria Steinem cierra así una de las trayectorias más extensas e influyentes del feminismo estadounidense. Desde las páginas de las revistas hasta los escenarios políticos y las calles donde se desarrollaron numerosas protestas, su voz ayudó a transformar conversaciones que durante décadas habían permanecido relegadas al ámbito privado en asuntos centrales de la discusión pública.

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