En tiempos de las mañaneras de #AMLO, casi al año, un colega le preguntó si era fácil gobernar el país, él respondió −con su fino sentido de la oportunidad− que: ‘no era difícil, ni tenía mucha ciencia, siempre y cuando se actuara con honestidad’. Años más tarde reconoció que al principio le había costado trabajo echar a andar la administración, describiéndola como un «elefante echado» al que era necesario empujar.




