Por Bruno Cortés
El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila, salió públicamente a cerrar filas con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo luego de las acusaciones lanzadas desde Estados Unidos contra funcionarios de Sinaloa, un tema que volvió a poner sobre la mesa la relación entre ambos países y el debate sobre soberanía nacional.
Desde San Lázaro, Monreal aseguró que comparte la postura de la mandataria federal y respaldó su decisión de exigir pruebas antes de aceptar cualquier señalamiento hecho por autoridades extranjeras. Para el legislador, la reacción de Sheinbaum representa una defensa firme del país frente a posibles actos de intervención externa.
El diputado explicó que, desde su perspectiva, ningún gobierno extranjero puede señalar o acusar a funcionarios mexicanos sin presentar evidencia clara. En términos simples, lo que Morena intenta transmitir es que las decisiones judiciales o políticas dentro del país deben sostenerse con pruebas y seguir los procesos legales mexicanos, no únicamente declaraciones provenientes del exterior.
Monreal calificó como “sensata” la postura de la presidenta y consideró que defender la soberanía implica evitar que otros gobiernos interfieran en asuntos internos de México. Ese concepto, aunque suele sonar lejano o técnico, tiene un peso importante en la política mexicana, especialmente en la relación con Estados Unidos, donde históricamente cualquier señal de presión política genera tensión en el debate público nacional.
El tema tomó fuerza luego de que autoridades estadounidenses señalaran presuntos vínculos de funcionarios sinaloenses con actividades ilícitas. A partir de ello, también trascendió que dos de las personas señaladas decidieron entregarse voluntariamente en Estados Unidos, situación que generó cuestionamientos sobre posibles investigaciones o acuerdos judiciales.
Sobre ese punto, Monreal evitó profundizar y dejó claro que no actuaría como portavoz de los involucrados. Señaló que la decisión de entregarse corresponde únicamente a esas personas y que serán ellas quienes enfrenten las consecuencias legales o políticas derivadas de sus actos.
Detrás de este posicionamiento también existe un mensaje político interno. Morena busca mantener un discurso de respaldo total a la presidenta en temas relacionados con seguridad, relaciones exteriores y soberanía nacional, especialmente en un contexto donde la cooperación con Estados Unidos sigue siendo indispensable en asuntos como narcotráfico, migración y comercio.
En el fondo, el debate no solo gira alrededor de las acusaciones concretas, sino de hasta dónde puede llegar la presión de otro país sobre autoridades mexicanas y cómo debe responder el gobierno federal cuando existen señalamientos internacionales sin pruebas públicas.
