Ivonne Ortega impulsa parlamento juvenil en San Lázaro

Por Bruno Cortés

La Cámara de Diputados abrió sus puertas esta semana a jóvenes interesados en aprender cómo funciona realmente el trabajo legislativo. La iniciativa fue promovida por la diputada Ivonne Ortega Pacheco, coordinadora parlamentaria de Movimiento Ciudadano, a través del llamado Parlamento Campus Naranja, un ejercicio de simulación legislativa que busca acercar a las nuevas generaciones a la política y al proceso de creación de leyes.

Durante los trabajos realizados los días 14 y 15 de mayo, las y los participantes se organizaron como si fueran legisladores reales. Formaron grupos parlamentarios temáticos, instalaron comisiones, discutieron dictámenes y realizaron votaciones, replicando la dinámica que ocurre diariamente en San Lázaro.

El ejercicio no solo tuvo un carácter académico, sino también político y social. Las agendas abordadas incluyeron derechos humanos y laborales, igualdad de género, movilidad sustentable, bienestar animal, protección ambiental, salud, educación, ciencia, tecnología y cultura. También se discutieron temas relacionados con desarrollo económico, derecho al agua, deporte y planeación urbana.

Uno de los aspectos que llamó la atención fue la inclusión de una visión antiprohibicionista y antipunitivista en algunos debates, una corriente que propone revisar políticas públicas basadas únicamente en castigos o prohibiciones y buscar alternativas enfocadas más en prevención, derechos humanos y atención social.

En términos sencillos, este tipo de parlamentos juveniles funcionan como una herramienta de formación cívica. La intención es que las y los jóvenes comprendan cómo se negocian las leyes, por qué existen distintas posturas políticas y de qué manera se construyen acuerdos dentro del Congreso. Además, sirven para que quienes participan puedan convertir inquietudes sociales en propuestas concretas.

Desde hace varios años, distintos grupos parlamentarios han impulsado ejercicios similares como parte de las políticas públicas orientadas a fortalecer la participación ciudadana y democrática. La lógica detrás de estos programas es sencilla: mientras más personas entiendan cómo funciona el Poder Legislativo, mayor posibilidad existe de que participen en la toma de decisiones públicas y exijan resultados a sus representantes.

Al cierre del encuentro se contempló una sesión plenaria para debatir las propuestas trabajadas en comisiones y la entrega de reconocimientos a las y los jóvenes participantes, quienes durante dos días ocuparon simbólicamente las curules para experimentar cómo opera el Congreso mexicano más allá de los discursos políticos y las sesiones televisadas.

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